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10 causas de la ansiedad

causas de la ansiedad

10 causas de la ansiedad

¿De dónde viene la ansiedad? ¿Qué la provoca? Te explicamos las 10 causas más habituales de la ansiedad

 

¿La ansiedad en mala?

Las personas estamos constantemente en búsqueda de oportunidades y satisfacción de nuestras necesidades y deseos, a la par que intentamos minimizar los peligros y las pérdidas que podemos sufrir. Es por ello por lo que, con el desarrollo evolutivo del ser humano, se han creado los sistemas de alerta y de defensa.

Dentro de este sistema encontramos la ansiedad, vinculada estrechamente con la percepción de amenaza y las respuestas ante los posibles daños que podemos sufrir. La ansiedad en sí no es dañina, ya que nos prepara para la acción. Es decir, huir o atacar dependerá sólo de la naturaleza del peligro al que nos enfrentemos.

Cuando se sobrepasa determinado limite, o umbral de la ansiedad, es cuando esta se convierte en un problema para nuestra salud, interfiriendo en nuestro bienestar y afectando a numerosas áreas de nuestra vida, como la vida social, laboral o intelectual.

 

¿Qué provoca la ansiedad?

A continuación, te enumeramos 10 causas de la ansiedad más comunes:

 

Autopercepción y valoración del Yo

La valoración negativa de nosotros mismos debido a un suceso ocurrido, provoca pérdida de la autoestima, culpa, y sentimiento de inferioridad. Por ejemplo, si una persona ha perdido su empleo, esto se puede traducir en una pérdida de la identidad, de su propia valoración, y, por lo tanto, es posible que le provoque ansiedad.

 

Un acontecimiento catalizador dispara un pensamiento negativo

Muchas veces nos ocurren cosas que “despiertan” la memoria autobiográfica y afloran acontecimientos del pasado, dando lugar a pensamientos negativos y catastrofistas.

Por poner un ejemplo, puedo tener un amigo que se ha sacado el carnet de conducir y eso me lleva a recordar que yo intenté sacármelo, pero no pude; esto puede dar lugar a pensamientos de inferioridad y de poca valoración, y finalmente dando cabida a la ansiedad. Es decir, la ansiedad no es fruto del suceso actual (mi amigo se ha sacado el carnet), sino que es una asociación con una experiencia negativa de mi pasado y de mi biografía.

 

Ser juez, jurado y verdugo

Los juicios sobre nosotros mismos y las etiquetas muchas veces son fuente de la ansiedad.

Las emociones con un componente autoevaluativo suelen tener como antecedente algún juicio sobre nosotros mismos y nuestras acciones, traduciéndose en una valoración negativa sobre algún aspecto personal, y siendo muchas veces realizadas de forma inconsciente.

 

Las creencias irracionales

La vulnerabilidad de la persona se puede ver atacada por un determinado estímulo que afecta negativamente a sus creencias y valores. ¡Ojo! No estamos hablando de creencias racionales, sino de creencias que no se sostienen en algo real y posible. Por ejemplo, ante determinada tarea o acontecimiento podemos pensar “tengo que hacerlo todo bien”, “debería haberlo hecho así” o “debo ser mejor en esto”.

 

Las experiencias vitales

Las vivencias dejan huella en nosotros; por lo que, si sucede un acontecimiento similar que se parece al acontecimiento original, esa memoria se reactivará, y si ese suceso era negativo, es posible que lo vivamos de una forma parecida.

 

Las distorsiones de pensamiento

Personalizar acontecimientos, adoptar una actitud catastrofista o tener percepción selectiva son algunas de las distorsiones cognitivas que pueden dar lugar a la ansiedad.

 

El aprendizaje

Puede suceder que la persona “aprenda” una respuesta emocional asociando un suceso nuevo con otro del pasado a través de una etiqueta o marcador común, reaccionando de forma automática a sucesos similares.

Por ejemplo, la fobia a los perros puede originarse por un aprendizaje. Es posible que la persona tuviese una experiencia negativa pasada con un perro, y hoy en día con sólo oír esa palabra ya se reactiva una respuesta ansiosa.

 

Las experiencias tempranas en la vida

Durante la infancia puede darse un suceso que, a priori, puede no parecer trascendental; pero que, en realidad, tiene unos componentes personales concretos, los cuales impactaron en su autoconcepto y dan lugar a emociones y pensamientos negativos.

Por ejemplo, la falta de apego y cariño en la infancia puede ocasionar un daño al Yo; y, aunque la persona ya sea adulta, puede originar pensamientos como “la culpa fue mía” o “lo hice mal”.

 

Supervivencia

Los sistemas de alerta y de defensa están muy bien construidos en el ser humano. Prueba de ello es cuando ocurre un suceso sin importancia, o al menos eso creemos, este se inmiscuye constantemente, apareciendo síntomas tanto cognitivos como físicos. Por decirlo de una manera más clara, es como un recordatorio de que algo no va bien y deberíamos hacer algo al respecto.

Por poner un ejemplo, ¿nunca os ha pasado que habéis salido de casa y pensáis si habéis cerrado la puerta u os habéis dejado el gas abierto? Pues sería algo parecido.

 

La memoria de la amígdala

La memoria emocional se almacena en la amígdala (una pequeña estructura de nuestro cerebro); y no requiere de un estímulo emocional consciente para activarse, dando como resultado la activación emocional, cognitiva y conductual antes que el procesamiento e identificación del estímulo catalizador.

¿Por qué ocurre esto? Porque evolutivamente la amígdala nos ha ayudado a sobrevivir, ya que en ella se da un proceso de evaluación, de aprendizaje y de estructuración de recuerdos, todo ello de manera inconsciente.

 

Estas son, psicológica y neuronalmente hablando, las mayores causas y fuentes de ansiedad. Obviamente existen otras, pero estaríamos hablando de sucesos y acontecimientos a rasgos generales.

Por ejemplo, hoy en día las mayores fuentes de ansiedad son los traumas; el estrés debido a una enfermedad; el tipo de personalidad de la persona; problemas económicos; tener familiares que padecen ansiedad (hereditario); o el abuso de sustancias, como las drogas o el alcohol.

 

Espero haberte aportado un poquito de luz respecto a la causas de la ansiedad. Ya sabes, en Psynthesis Psicología como psicólogos expertos en ansiedad; y estamos a tu completa disposición para cualquier consulta o duda que tengas.

¡Nos vemos en el próximo artículo!

Pablo Viñuela

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