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La ansiedad provoca pensamientos irracionales

Ansiedad provoca pensamientos irracionales

La ansiedad provoca pensamientos irracionales

La ansiedad suele venir acompañada de pensamientos irracionales, aumentando el miedo, la angustia o la culpa de la persona. En el siguiente artículo te cuento cuál es el mecanismo de aparición de este tipo de pensamientos y qué podemos hacer para manejarlos.

¿La ansiedad provoca pensamientos irracionales?

Una de las principales características de la ansiedad es el aumento de la activación, tanto a nivel cognitivo como físico.

A nivel físico podemos encontrar las palpitaciones; la respiración acelerada; los temblores o el aumento del ritmo cardiaco. De todos estos síntomas ya te hablamos en este artículo.

Sin embargo, en el plano cognitivo, podemos hallar todos aquellos pensamientos o creencias irracionales, de los que ya nos hablaba Ellis en su teoría Racional Emotiva que nos hacen actuar de determinada manera.

Estas distorsiones cognitivas no sólo nos producen malestar; sino que, además, están alejadas completamente de la realidad, y no se fundamentan en ningún hecho empírico o demostrable.

Sentir ansiedad depende en gran medida de la evaluación que hacemos sobre lo que nos está ocurriendo. De manera que, por así decirlo, somos nosotros mismos los que contribuimos a generar nuestra propia ansiedad.

Es decir, no somos lo que nos pasa, sino lo que hacemos con lo que nos pasa.

 

Ansiedad: anclaje y pensamientos irracionales

La mente humana es maravillosamente compleja, pero también, muchas veces peca de “vaga”.

Cuando algo para nosotros tiene una especial importancia y se produce una respuesta emocional, ya sea positiva o negativa, nuestra mente tiende a asociar ese estímulo con esa misma respuesta dada; de modo que cada vez que estemos expuestos a ese estímulo, tenderemos a responder de la misma forma.

A este fenómeno lo denominamos en psicología como “anclaje”.

En el caso de la ansiedad ocurre lo mismo. Solo que, en este caso, la ansiedad funciona a través de anclajes negativos. De este modo, nos quedamos “enganchados” a respuestas automáticas asociadas a ese estímulo ansiógeno.

Un claro ejemplo de esto podría ser una persona que, debido a una mala experiencia con un perro, al final acaba desarrollando una fobia específica hacia este tipo de animales.

Igualmente, cuando el fenómeno del anclaje ocurre, la mente tiende a generalizar el estímulo ansioso a estímulos parecidos, ya sea en el significado; en la forma; o en lo simbólico. De este modo, poco a poco, la ansiedad se expande a diferentes estímulos que en un principio se mantenían neutros.

Cuanto esto sucede, la persona, inconscientemente, intenta evadirse de la realidad que percibe como peligrosa por lo que recurre a su imaginación y fantasía) a la vez que se guía por el miedo, la angustia, la culpa o la vergüenza.

Es entonces ahí cuando aparecen los pensamientos irracionales.

Cuando nos creemos este tipo de pensamientos, generamos multitud de consecuencias negativas para nosotros: alteraciones emocionales; conflictos interpersonales; o interpretaciones erróneas de la realidad que posiblemente deriven en mayores dificultades y pugnas.

Un claro ejemplo sería cuando en el trabajo no somos capaces de finalizar determinada tarea, de manera que podemos llegar a pensar “soy un incompetente, no sirvo para nada” (pensamiento), nos sentimos tristes (emoción) y decidimos irnos a casa en lugar de quedar con nuestros amigos para cenar (conducta), de modo que, al día siguiente, cuando volvamos al trabajo, estaremos desanimados, apáticos, y con mayor probabilidad de pensar exactamente igual que el día anterior.

 

¿Qué puedo hacer para aplacar los pensamientos irracionales?

Por mucho que insistamos, nadie cambia la manera de pensar de un día para otro, ya que existe un anclaje previo y eso dificulta la variación de pensamiento.

Por ello, a continuación, te propongo unas sencillas pautas para poder mitigar los pensamientos irreales:

 

Comprueba los hechos

Cuando te inunde la mente un pensamiento irracional, pregúntate si existe alguna forma de comprobar si es cierto o no.

Siguiendo el ejemplo de pensamiento catastrofista anteriormente descrito, podrías preguntarte “¿En realidad no sirvo para nada?, ¿Qué cosas se me dan bien?”, o podrías decirte algo así como “¿Que no sea capaz de terminar esto significa que soy un incompetente?”

El objetivo de este ejercicio es siempre rebatirnos y dar lugar a otro enfoque, de manera que no demos por sentado que nuestro pensamiento se basa en una realidad empírica y medible, ya que, como sabemos, es un pensamiento irracional.

 

Cambia de perspectiva

Debemos tener en cuenta que los pensamientos negativos e irracionales son un modo de comunicarnos con nosotros mismos.

Imagínate que tuvieses gran parte del día a alguien pegado a tu lado diciéndote lo mal que haces todo, lo poco que vales o lo peligroso que es el mundo.

Sería agotador y desesperante, ¿verdad?

Pues eso mismo es lo que nos hacemos con los pensamientos negativos e irreales; mandarnos mensajes negativos, catastrofistas y alejados de la realidad.

Para combatirlo, cada vez que surja un pensamiento con estas características, pregúntate, “¿le diría esto a mi mejor amigo si le pasase algo parecido?

Al igual que a tu amiga le mandarías mensajes positivos o esperanzadores, lo mismo debes hacer contigo mismo.

Guarda el látigo y comienza a tratarte como te mereces; con amor, respeto y positividad.

 

Imaginación positiva

Una buena manera de frenar la ansiedad y los pensamientos que la acompañan es sustituir las fantasías que te generan ansiedad (por ejemplo, miedo a conducir) por estímulos que sean placenteros y tranquilizadores, a la vez que te envías mensajes positivos a ti mismo.

Puedes probar a ponerte música relajante e imaginar que paseas por la playa o por la montaña.

Te sugiero que, a la vez que pones en práctica este ejercicio, pongas atención a tu respiración, inspirando por la nariz y exhalando por la boca de manera lenta y sosegada.

 

Y hasta aquí el artículo de hoy.

Ya sabes que desde Psynthesis Psicología nos ponemos completamente a tu disposición, ya sea para ayudarte a gestionar la ansiedad o los pensamientos irracionales que muchas vecen la acompañan. No dudes en contactar con nosotros y pedir tu cita.

¡Nos vemos en el próximo artículo!

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