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Por qué tengo ansiedad sin motivo y qué hacer

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Por qué tengo ansiedad sin motivo y qué hacer

Vas en el metro y aparecen los mareos, la sensación de ahogo y taquicardias. La ansiedad sin motivo ocurre más veces de lo que creemos, por lo que en el siguiente artículo te contamos en qué se basa y qué podemos hacer para tratarla.

¿Qué es la ansiedad?

La ansiedad es una respuesta natural del organismo ante factores externos de origen físico o psicológico que conllevan cierto peligro o incertidumbre, traduciéndose en sensaciones de intranquilidad, nerviosismo o perturbación.

Sentir ansiedad sin un motivo aparente es una situación más común de lo que creemos, y esta experiencia se relaciona estrechamente con la misma vivencia de la ansiedad; es decir, cómo es percibida y procesada por la persona.

Las personas con ansiedad dedican tiempo y esfuerzo en el análisis con el objetivo de encontrar la explicación lógica a este mecanismo de defensa. Es entonces cuando esta propia incertidumbre pasa a ser un amplificador de la propia ansiedad.

Los seres humanos, a diferencia de los animales, tenemos la capacidad de encontrar solución a sensaciones internas calificadas como dañinas. Es decir, tenemos la posibilidad de percibir el peligro no sólo por la propia percepción de la amenaza, sino también por como se está comportando nuestro cuerpo.

Al poseer la potencialidad de evaluar emociones, pensamientos y sensaciones como perjudiciales porque son desagradables para nosotros, entonces aparece la ansiedad sin motivo.

El mecanismo de la ansiedad sin motivo

Partiendo de la anterior premisa, podemos llegar a entender el funcionamiento de la ansiedad sin motivo aparente. Sin embargo, por esa regla de tres, cada vez que sintiésemos esas emociones, pensamientos o sensaciones desagradables, se activaría siempre la ansiedad.

Esto se explica gracias a la ansiedad patológica; es decir, cuando los individuos tienden a asociar estas sensaciones desagradables con estados anormales del organismo.

Esta asociación de ansiedad con circunstancias ocurridas previamente implica que la ansiedad aparezca repentinamente.

Además, no sólo se asociarán estas circunstancias previas con la ansiedad, sino que en todas aquellas situaciones que compartan semejanzas de estímulos es muy probable que desencadene en ansiedad.

Cuando la ansiedad pasa de ser un mecanismo adaptativo a un elemento cíclico puede llegar a causar cuadros repetitivos o permanentes de sufrimiento, afectando a nuestra vida cotidiana, relaciones y procesos vitales.

La paradoja de la solución a la ansiedad sin motivo

¿Nunca os ha pasado que habéis intentado resolver un problema, y al no poder hacerlo, el malestar ha aumentado?

Esto mismo puede ocurrir cuando intentamos poner solución a la ansiedad sin motivo aparente. Entramos en una espiral en la que los intentos de controlar la propia ansiedad se tornan contra nosotros, llegando a formar parte del problema.

Imaginaos la frustración. Sería algo así como intentar nadar contra corriente. Al final, lo más probable, es que la marea te lleve mar adentro, aumentando la angustia, el miedo, la incertidumbre y la desesperación.

Tener ansiedad sin motivo, como ya he comentado, es lo más normal del mundo. El problema sucede cuando los intentos de control convierten esa ansiedad en un problema aún mayor.

Lo curioso de este fenómeno es que por mucho que intentemos encontrar la fuente del malestar, no la vamos a encontrar, porque esta se haya en una asociación inconsciente. El cuerpo posee memoria de las propias experiencias vitales, algo así como un cúmulo de recuerdos que no tienen que pasar precisamente por la parte consciente de nuestra mente.

Por ello, al intentar encontrar la fuente de nuestro malestar y ansiedad, esta aumenta, porque no se encuentra en una parte accesible del ser consciente.

¿Qué puedo hacer si siento ansiedad sin motivo aparente?

Cuando padecemos ansiedad sin motivo aparente, buscar el origen de nuestras desagradables sensaciones puede tornarse en nuestra contra.

Ante estos casos, lo más aconsejable es reconocer cuándo aparece el estado de ansiedad. Una vez hemos aceptado que estamos sufriendo ansiedad es entonces cuando podemos atender a los diferentes síntomas de ansiedad que aparecen en nosotros. Por si os interesa saber más sobre los síntomas de la ansiedad, en este artículo se explica detalladamente.

Al medir y observar los síntomas que mostramos, podremos parar un momento y analizar aquellas acciones que realizamos para manejarlo y gestionarlo.

En la mayoría de las ocasiones, es posible que este tipo de soluciones puestas en práctica no den resultado, básicamente porque se centran en mitigar el origen de la ansiedad, cuando, como ya hemos comentado, el origen se encuentra oculto y basado en una asociación inconsciente.

Por este motivo, te aconsejamos que, si se trata de un caso puntual, intentes olvidarte de buscar el origen y atiendas a tu respiración. Realizar técnicas de respiración y relajación ayuda a la regulación organísmica, y en más de una ocasión pueden sacarte de un apuro.

En cambio, si sufres constantemente ansiedad sin motivo, lo más aconsejable es que acudas a un especialista en el tratamiento de la ansiedad que te ayude, no sólo a gestionar la ansiedad y proporcionarte herramientas de manejo, sino también para ayudarte a encontrar la fuente de tu ansiedad desde un lugar seguro, tranquilo y sosegado.

¡Nos vemos en el próximo artículo!

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