Está claro que sentir ansiedad alguna vez es parte de la vida. Es normal advertir esos nervios ante una situación que nos produce temor o incertidumbre. Sin embargo, a veces esas sensaciones en vez de prepararnos para la acción, nos perjudican y nos inmovilizan, y pueden extrapolarse a todos los ámbitos de nuestra vida. Es decir, estamos hablando de padecer un trastorno de ansiedad generalizada.

De todos los problemas de ansiedad, el trastorno de ansiedad generalizada es uno de los más frecuentes y de los que presenta mayor comorbilidad. Se caracteriza por una ansiedad excesiva de los diferentes aspectos de la vida cotidiana.

Todos hemos sentido alguna vez ansiedad en nuestras vidas. La ansiedad es un estado de ánimo negativo caracterizado por síntomas corporales de tensión física y aprensión respecto al futuro. A pesar de esto, la ansiedad tiene su parte buena. A niveles moderados impulsa y mejora el rendimiento físico e intelectual. Sin ella, muy pocos de nosotros haríamos buena parte de lo que hacemos. ¿Pero qué pasa cuando se tiene demasiada ansiedad? Podemos fallar en un examen debido a la incapacidad para concentrarnos; en una cita, no paramos de sudar o no somos capaces de pensar en algo interesante que decir, etc. Lo que hace que una situación empeore es que la ansiedad no desaparezca y se vuelva grave; es decir, que aún sabiendo que no hay nada por qué sentirnos temerosos, sigamos con ansiedad.

La ansiedad elevada se puede manifestar de diversas formas y en distintas situaciones. Dependiendo de cómo surja podemos hablar de trastorno de pánico, fobias, ansiedad generalizada, etc.

¿Qué es el trastorno de ansiedad generalizada (TAG)?

Como decía, de todos los problemas de ansiedad, el trastorno de ansiedad generalizada es uno de los más frecuentes y de los que presenta mayor comorbilidad; es decir, dos tercios de los pacientes con TAG tienen otro trastorno psicológico, siendo los más frecuentes los del estado de ánimo.

Este trastorno se caracteriza por la presencia de ansiedad y de preocupaciones excesivas e incontrolables (expectación aprensiva) sobre una amplia gama de acontecimientos o actividades de la vida cotidiana durante, al menos, seis meses. La persona que lo sufre, aunque no siempre reconoce lo excesivo de sus preocupaciones, tiene dificultades para controlarlas; y, además, le producen malestar.

Las personas que padecen un trastorno de ansiedad generalizada sienten un nerviosismo y preocupación de forma mucho más intensa y ante cosas que normalmente no darían importancia. Por ejemplo, una persona con este tipo de ansiedad puede estresarse por no saber qué regalo comprar o qué comida preparar para una cena.

Es cierto que la preocupación puede ser muy útil. Nos ayuda a planear el futuro, nos asegura que estamos preparados para un examen o nos hace revisar todos los detalles antes de irnos de vacaciones. Pero ¿Qué pasa si nos preocupamos de manera indiscriminada? ¿Qué pasa si esta preocupación es improductiva? ¿Y si no podemos dejar de preocuparnos aún sabiendo que no nos conduce a nada bueno? Este tipo de preocupación excesiva, improductiva e innecesaria es lo que caracteriza a la ansiedad generalizada.

Además, la dificultad para controlar los procesos de preocupación es lo que diferencia la preocupación patológica de la inquietud normal que todos experimentamos de vez en cuando. La mayoría de las personas se preocupan por un tiempo, pero pueden dejar el problema de lado y pasar a otra tarea.

Es por todo esto que, para estas personas, es muy incapacitante padecer este tipo de ansiedad; ya que no les es fácil controlar estas sensaciones y concentrarse en sus actividades diarias de forma regular.

Sabiendo todo esto, ¿cuáles son los síntomas y señales de la ansiedad generalizada?

Síntomas y signos de la ansiedad generalizada

La preocupación excesiva e incontrolable, característica fundamental del TAG, se acompaña de algunos síntomas adicionales:

  • Dificultad para controlar la preocupación o el nerviosismo.
  • Inquietud o dificultad para relajarse.
  • Problemas de concentración.
  • Se sorprenden fácilmente.
  • Presentan problemas para conciliar el sueño o dormir.
  • Sienten cansancio la mayor parte del tiempo.
  • Presentan dolores de cabeza, musculares o problemas gastrointestinales.
  • Tienen dificultad para la deglución o al tragar.
  • Padecen temblores o tics.
  • Sienten mareos, falta de aire y sudoración.
  • Presentan irritabilidad
  • Tensión muscular
  • Niveles elevados de rigidez y malestar en las relaciones sociales.
  • Deterioro de la vida social.
  • Disminución de satisfacción con la vida
  • Quejas somáticas: dolor torácico; asma; dolor lumbar; etc.

Diferencias en los motivos

A su vez, existen diferencias entre los motivos por los que lo padecen adultos y niños/adolescentes.

  • Por un lado, los niños y adolescentes padecen TAG relacionado con el rendimiento escolar, la escuela o los deportes.
  • Por otro lado, los adultos se concentran en las posibles desgracias que pudieran sucederles a sus hijos, la seguridad laboral, la salud familiar, el dinero o las responsabilidades en general.
  • Y, por último, los ancianos, por su parte, se preocupan por la salud y presentan, sobre todo, dificultades para dormir, lo que hace que la ansiedad empeore.

Asimismo, la ansiedad generalizada se asocia frecuentemente a otros problemas. Entre las complicaciones más habituales encontramos:

  • El abuso de alcohol por su efecto relajante.
  • Consumo de ansiolíticos con escaso control médico.
  • Uso excesivo de los recursos sanitarios, ya que la presencia de los síntomas somáticos les lleva a acudir varias veces al médico de familia.
  • Riesgo de suicidio cuando el trastorno de ansiedad generalizada se presenta junto a depresión.

Además, otro aspecto importante es que interfiere en la vida cotidiana ya que conlleva cierto grado de discapacidad y de deterioro de la calidad de vida.

Cómo tratar la ansiedad generalizada. Tratamiento

Nadie sabe a ciencia cierta por qué algunas personas lo padecen y otras no. No obstante, hay partes del cerebro y procesos biológicos que son clave en el miedo y la ansiedad. Con esta premisa, actualmente los investigadores están observando cómo el estrés y los factores ambientales influyen en el desarrollo de este tipo de trastorno, para así encontrar el mejor tratamiento posible.

El tratamiento más eficaz para la ansiedad generalizada es la terapia cognitivo-conductual. Por medio de ella, se ayuda a la persona a usar nuevas formas de pensamiento, comportarse o reaccionar ante las diferentes situaciones que provocan esta ansiedad o preocupación desmesuradas. Es decir, esta terapia ataca las creencias disfuncionales para sacar a la persona de esa espiral de ansiedad y preocupaciones de su vida cotidiana.

Los principales objetivos del tratamiento son:

  • Tomar conciencia de las preocupaciones y de la ansiedad.
  • Modificar el grado de intolerancia a la incertidumbre.
  • Corregir las creencias respecto a la utilidad de la preocupación.
  • Disminuir la evitación de pensamientos que suscitan el temor o el miedo.
  • Prevenir la vuelta de las preocupaciones.

También es común el uso de fármacos para el tratamiento del TAG. Entre ellos se encuentran inhibidores de la serotonina o noradrenalina. Por un lado, la serotonina es un neurotransmisor que regula el estado del ánimo y otras funciones. Por otro lado, la noradrenalina actúa tanto cómo neurotransmisor y cómo hormona, y es el propio cuerpo el que la produce en respuesta al estrés.

Cabe añadir que ante casos muy graves también se usan benzodiacepinas, que tienen una función sedante.

Además, es común en este tipo de trastornos de la ansiedad que se presenten cuadros depresivos. Sentir desesperanza, tristeza o apatía, pérdida de apetito o del sueño suelen aparecen en estos casos.

Ante un trastorno de ansiedad generalizada suele darse como tratamiento una combinación de psicoterapia y medicación. Aunque esto va a depender de muchos factores: la gravedad del trastorno; si presenta síntomas depresivos; o si se han probado anteriormente otros tratamientos sin resultados positivos. Cada caso es único, y la mejor manera de actuar es personalizar el tratamiento.

¿Puedo estar padeciendo ansiedad generalizada?

Si llevas meses sintiendo una preocupación excesiva por cosas que no deberían suponerte ansiedad, y además eres consciente de ello, es posible que estés padeciendo ansiedad generalizada. En este caso, lo mejor que puedes hacer es acudir a un especialista para que realice un diagnóstico, y en caso de que fuera cierto, aplicar el tratamiento correspondiente

Estamos a tu entera disposición, tanto para proporcionarte terapia individualizada cómo información sobre el tema. Si sientes que estás sufriendo ansiedad de este tipo, por favor, no dudes en contactarnos. Estaremos encantados de ayudarte.

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