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Alteración emocional, de la conducta y trastornos del estado de ánimo

alteracion emocional, de la conducta y trastornos del estado de animo

Alteración emocional, de la conducta y trastornos del estado de ánimo

¿Qué es una alteración emocional? ¿Por qué nuestra conducta se modifica? ¿Es lo mismo un trastorno del estado de ánimo que alteración emocional? Resolvemos estas dudas y muchas más en el siguiente artículo.

¿Es lo mismo el trastorno del estado de ánimo que la alteración emocional?

Es común entre las personas sufrir variaciones en su estado de ánimo con mayor o menor intensidad en base a sus características personales y circunstancias.

En aquellos casos en los que existe un trastorno del estado de ánimo, de la afectividad o emocionales, la persona vivencia un aumento o disminución de su propia activación psicofisiológica, de manera que, paralelamente, se produce una alteración de la calidad emocional, influyendo en su manera de percibir los acontecimientos y en cómo modula su propia conducta.

Asimismo, las alteraciones emocionales son estados transitorios normalmente debidos a situaciones percibidas por las personas como amenazantes o peligrosas, siendo las alteraciones más frecuentes el estrés, la ansiedad y la ira.

 

¿Qué entendemos por afectividad?

Este término se utiliza como sinónimo de estado de ánimo, y refiere a los estados internos de la persona (mentales y orgánicos), los cuales generan una reacción o afectan a la manera de sentir, percibir o afrontar las diferentes situaciones que nos presenta la vida.

Igualmente, no siempre que aparecen alteraciones emocionales se quiere decir que se esté sufriendo un trastorno del estado de ánimo.

Por un lado, en nuestro día a día, constantemente nos ocurren hechos que nos afectan puntualmente, y que una vez los vivenciamos, los expresamos o los resolvemos, la alteración emocional resultante desaparece.

Por ejemplo, si ocurre algún evento que nos hace sentir avergonzados, seguramente durante el resto del día estemos dándole vueltas a lo que ha ocurrido, nos echemos la culpa y pensaremos que las demás personas están hablando de nosotros. Sin embargo, al día siguiente, es muy probable que esta alteración emocional haya desaparecido y volvamos a nuestro estado de ánimo y conducta usual.

Por otro lado, existen ocasiones más concretas en las que la alteración emocional cumple un papel regulador y adaptativo, como cuando estamos transitando el duelo de un ser querido y vivenciamos sus diferentes fases.

Por lo tanto, y siguiendo este mismo ejemplo, no siempre que mostremos signos o síntomas característicos de un trastorno del estado de ánimo significa que lo estemos padeciendo, sino simplemente que somos humanos y que lo que nos ocurre nos afecta.

Partiendo de esta premisa, la afectividad o estado de ánimo puede resultar agradable o desagradable, y fomenta la inhibición o activación a la persona. Cabe indicar que el afecto se refiere más a la percepción de como nos sentimos internamente que a la influencia de factores externos.

Igualmente, la afectividad o estado de ánimo puede oscilar a lo largo de tres dimensiones: polo positivo-polo negativo; alta-baja activación emocional; y alta-baja dominancia emocional.

 

Polo positivo-polo negativo

Por un lado, el polo positivo comprende aquellos estados de bienestar psíquico, como la felicidad o el placer.

Por otro lado, el polo negativo hace referencia a los estados relacionados con el sufrimiento, como la aflicción o la tristeza.

 

Alta- baja activación emocional

Se refiere a la alta activación interna o la baja activación emocional.

 

Alta-baja dominancia emocional

Una alta dominancia emocional señala sensación de manejo y gestión de la propia activación emocional, mientras que la baja dominancia indica incapacidad o dificultad para gestionar las emociones.

 

Trastornos del estado de ánimo

Un trastorno emocional o de la afectividad se encuadra dentro de los denominados trastornos del estado de ánimo siempre que existan las condiciones de variabilidad y desequilibrio emocional hacia los polos extremos, durante periodos prolongados de tiempo y generando malestar y dificultades de adaptación para la persona.

Entre los trastornos del estado de ánimo más comunes podemos encontrar:

 

Trastorno depresivo mayor

De los más reconocidos. La depresión se basa en un ánimo bajo, en un desinterés e incapacidad para sentir placer, baja energía, sensación de inutilidad e ideación suicida.

 

Trastorno distímico (o distimia)

La distimia se caracteriza por la apatía, baja energía, problemas de autoestima y problemas para concentrarse y tomar decisiones.

 

Trastorno bipolar

Es la predisposición a sufrir episodios maníacos (estados de euforia y actividad frenética) alternados con episodios depresivos.

A su vez se divide en dos tipos; trastorno bipolar tipo I y tipo II.

 

Trastorno ciclotímico

Parecido al trastorno bipolar, pero en este caso, aunque los episodios son más leves, tienen una duración más prolongada en el tiempo.

 

Causas de los trastornos emocionales

Existen varios factores que pueden influir en la aparición de un trastorno del estado de ánimo.

 

Genética

Diferentes investigaciones concluyen que personas cuyos familiares han padecido un trastorno de este tipo tienen entre 2 y 3 veces más probabilidades de padecer el mismo trastorno psicológico.

 

Bioquímica

Tener bajos niveles de la hormona serotonina nos lleva a sentirnos más vulnerables e inestables emocionalmente.

A su vez, el cortisol y la depresión se encuentran relacionados, ya que el cortisol aumenta cuando estamos estresados, y, por lo tanto, también aumenta en cantidad en personas que padecen un trastorno del estado de ánimo.

 

Episodios traumáticos

Aunque más de la mitad de los trastornos emocionales surgen tras una mala experiencia psicológica, esto no quiere decir que el trastorno se deba exclusivamente a esa vivencia, sino que la persona ya tenía cierta predisposición a padecer esa alteración y que el estrés o la ansiedad simplemente ha acelerado el proceso.

 

La personalidad

Existen personas con tendencia al negativismo, con pensamientos negativos recurrentes, baja autoestima y con propensión a preocuparse excesivamente.

Las personas con estas características poseen menos recursos para afrontar psicológicamente las posibles experiencias traumáticas que pueden desencadenar en un trastorno del estado de ánimo o en alteraciones emocionales, como ansiedad, estrés o depresión.

 

Hoy en día es común sufrir alteraciones emocionales, sobre todo por todo lo que hemos vivido en el último año. La pandemia no nos lo ha puesto nada fácil, y ha afectado a ámbitos de nuestra vida que ni imaginábamos. Al fin y al cabo, no somos de piedra, y padecer cierto nivel de ansiedad, estrés o estado de ánimo negativo es normal ante tales circunstancias.

Sin embargo, no debemos normalizar nunca el sufrimiento o el dolor que sintamos, por lo que te pido querido lector, que, si te encuentras en un momento difícil y no sabes gestionarlo, siempre puedes contactar con nosotros.

Estaremos encantados de escucharte, ayudarte y proporcionarte todo el apoyo que necesites.

¡Nos vemos en el próximo artículo!

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