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Cómo gestionar el estrés

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Cómo gestionar el estrés

El primer paso para gestionar el estrés es reconocer como respondemos ante él, para así poder tomar medidas que ayuden a disminuir sus síntomas físicos, cognitivos, conductuales y emocionales. A continuación, te explicamos cómo lograrlo.

¿Qué es el estrés?

Falta de energía, cansancio, dolor de cabeza o irritabilidad. Todos hemos sufrido en algún momento de nuestra vida los síntomas del estrés, afectando no solo a nuestro cuerpo, sino también a nuestro estado de ánimo y, como no, a nuestro comportamiento.

En ocasiones somos capaces de regular el estrés sin necesidad de ser conscientes de ello. Puede que un día te sientas más estresado por el trabajo, por problemas económicos o por relaciones personales, y que seas tú mismo el que gestione ese estrés a través del deporte, saliendo a dar un paseo o yendo a cenar a un restaurante. Sin embargo, muchas veces obviamos el nivel de afectación del estrés en nosotros.

Por este motivo, es de vital importancia reconocer las consecuencias del estrés en nuestro cuerpo, conducta y emoción, para así poder ponerle remedio.

Ten en cuenta que, si no se llega a manejar el estrés, este puede ocasionar problemas graves en tu salud, como padecer obesidad, diabetes, enfermedades cardiacas o presión arterial alta.

Observa como reaccionas ante el estrés

Uno de los primeros pasos para poder gestionar el estrés es entender como reaccionas ante éste y realizar cambios si fuera necesario. Como ya he comentado, hay ocasiones que regulamos el estrés de forma natural.

No obstante, en la mayoría de las ocasiones esto no se produce, por lo que aprender nuevas habilidades de manejo del estrés o modificar las existentes ayuda a sobrellevar la situación.

A continuación, te enumero algunas de las respuestas más comunes ante el estrés.

¿Es posible que ente ellas encuentres una o dos que te represente? Si no lo tienes claro, puedes crear un diario de emociones, y en momentos en los que te encuentres tenso, apuntar como ha sido tu reacción, lo qué has hecho para remediarlo y cómo te has sentido.

Comer en exceso

La ansiedad por comer a veces es un síntoma de estar sufriendo unos elevados niveles de estrés.

Te dejamos un enlace a un artículo de la web dónde explicamos cómo poder gestionar la ansiedad por comer. También puede ocurrir lo contrario, que, en vez de comer en exceso, pierdas apetito y no te apetezca comer.

Ira

Exponerse a grandes cantidades de estrés saca la “mala leche” que llevamos dentro. Discutir con compañeros de trabajo, con tu pareja, con tu familia o contigo mismo es común, ya que el estrés nos vuelve irritables, y hasta la más pequeña molestia nos parece un ultraje y ataque hacia nuestra persona.

Llanto

Ponerse a llorar, incluso sin motivo aparente, es común en situaciones de estrés. A esto se le puede sumar la sensación de sentirse solo, aislado e incomprendido.

Tabaquismo

Muchas de las recaídas en el tabaquismo se producen en momentos de estrés. Fumarte un cigarrillo puede parecer un remedio para aliviar el estrés, pero como bien sabes, sus efectos negativos son mayores en comparación al beneficio a corto plazo que pueda producirte.

También es común el abuso de sustancias o recurrir al alcohol.

Dolor corporal

Tensiones corporales, dolores de cabeza, migrañas o cansancio en el cuerpo. El estrés provoca multitud de dolencias en nuestro organismo. Pon atención a ellas e intenta descartar su origen.

Negatividad

Esperar siempre lo peor o magnificar los hechos negativos hasta volverlos catastrofistas es muy común en personas estresadas.

Depresión

Sufrir estrés crónico puede ocasionar el desarrollo de un cuadro depresivo, haciéndonos sentir que no valemos, que no vale la pena luchar o seguir adelante, y, en definitiva, darnos por vencidos.

El camino para superar el estrés

Aparte de practicar deporte en la medida de lo posible, tener una correcta higiene del sueño o una alimentación sana, podemos encontrar las siguientes técnicas de manejo del estrés.

Delega responsabilidades y organízate todo lo que puedas

En la medida de lo posible, intenta quitarle peso a la mochila del estrés que llevas a cuestas. Por ejemplo, puedes pedir ayuda a tus compañeros o superiores en el trabajo, o si no puedes gestionar responsabilidades del hogar acude a tu familia o amigos.

También es clave la organización de tareas y prioridades, por lo que hacer una lista de más importante a menos te puede ayudar a verlo todo más claro. Programa tu tiempo y fija metas realistas.

Descubre tus propios trucos

Puede que hacer una pausa y tomar aire fresco sea una forma de gestionar tu estrés. Darte un baño relajante, escuchar música, bailar o hacer deporte pueden ser fuentes de placer, y, por lo tanto, de alivio del estrés.

Dedícate tiempo a descubrirlos y te sorprenderás de cómo realizar un pequeño gesto o tomarte unos minutos para ti mismo supone un cambio a mejor.

La asertividad es tu aliada

Muchas veces no somos capaces de decir que no a peticiones externas o internas por miedo a hacer daño a los demás o al fracaso propio. Incluso, en ocasiones, nos hace sentir egoístas o malas personas cuando en realidad no lo somos.

Ser asertivo es un paso hacia el camino del autocuidado y amor propio. Decir “no” a las cosas es una manera de protegerte y marcar límites. Ponlo en práctica y verás como tu estrés disminuye.

Técnicas de relajación

Practicar la respiración profunda, yoga, pilates, taichi o darte un masaje suponen grandes remedios para aliviar el estrés en situaciones críticas.

En YouTube existen numerosos vídeos y ejercicios de respiración profunda que pueden ayudarte a alcanzar la relajación y disminuir el estrés.

No seas “egoísta” y comparte lo que te pasa con los tuyos

En ocasiones no somos capaces de expresar lo que nos ocurre por vergüenza, miedo, o por tener sensación de “molestar” con nuestros problemas. No hagas caso a esas vocecillas y ábrete a tu círculo de apoyo.

Permitir expresar lo que sientes y ponerle palabras puede aligerar la carga que llevas, y hacer más llevadero el estrés.

Incluso es posible que tus amigos, familia o pareja se encuentren en una situación y estén viviendo algo parecido, por lo que podréis compartir ese momento y apoyaros uno a los otros.

Como dice el refrán, “una alegría compartida se transforma en doble alegría; una pena compartida, en media pena”

Busca ayuda profesional

Hay veces que no estamos seguros de que el estrés sea la verdadera causa de lo que nos está pasando, o que, incluso habiendo puesto en práctica medidas para gestionar el estrés, estas no hayan sido suficientes.

Por este motivo, acudir a un profesional no sólo te ayudará a disminuir el estrés, sino a descubrir que yace debajo de él y poner en práctica herramientas y medidas profesionales para manejar todo lo que te está ocurriendo. Desde Psynthesis Psicología somo expertos en el tratamiento del estrés, así que no dudes en contactarnos. ¡Sé valiente, y no dudes en dar el paso hacia tu salud mental y física!

¡Nos vemos en el próximo artículo!

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