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¿Cómo saber tu nivel de estrés?

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¿Cómo saber tu nivel de estrés?

La mayoría de personas ha padecido estrés alguna vez en su vida, pero, ¿sabemos detectarlo? A continuación te damos una serie de trucos para averiguarlo.

 

El estrés en la actualidad

El estrés es un problema creciente en la sociedad actual.

El ritmo de vida acelerado, la presión laboral o el ahogo económico al que nos vemos sometidos puede provocar muchas veces que nos sintamos nerviosos, irritados, con problemas de sueño, relajarnos o desconectar de las responsabilidades y quehaceres del día a día.

Existen encuestas que remarcan el efecto del estrés en la población, como el VII Estudio CinfaSalud, el cual indica que el 90% de la población experimenta estrés y que 4 de cada 10 españoles lo padecen de manera crónica.

Ante semejantes datos, ¿Cómo podemos saber si experimentamos estrés? ¿Existe alguna fórmula que nos indique si lo padecemos?

Vamos a verlo.

 

Lo primero: saber qué es el estrés

El estrés es una respuesta natural ante las demandas del entorno, y en pequeñas cantidades resulta muy útil para reaccionar ante situaciones percibidas como un desafío, amenaza o peligro.

Para ello nuestro organismo pone en marcha una serie de procesos fisiológicos, cognitivos, emocionales y de conducta, de manera que, una vez resuelto el problema, este vuelve a su estado inicial de calma.

El problema surge cuando no podemos controlar la situación y nuestro organismo se queda enganchado a esa situación de peligro, por lo que mantiene ese nivel de reactividad, pudiendo llegar a desembocar en un estrés crónico.

 

Pon atención a las señales del estrés

Existen una serie de señales que nos pueden poner en alerta e indicar que algo no anda bien. Entre estas señales relacionadas con el estrés podemos encontrar:

  • Emociones negativas: que incluyen estados de desesperanza, ansiedad, cambios de ánimo, irritabilidad, miedo, nerviosismo o confusión.
  • Malos pensamientos y falta de concentración: abarcando dificultad en la toma de decisiones, distracciones fuertes y olvidos, pensamientos repetitivos y en círculo, excesiva autocrítica o anticipación de eventos negativos.
  • Alteraciones físicas: dificultad para conciliar o mantener el sueño, alteración del apetito, del deseo sexual, malestar de estómago, diarrea o estreñimiento, dolores de cabeza, sequedad en la boca, contracturas musculares, problemas de espalda o de cuello, taquicardias, respiración agitada o gripes y resfriados continuos.
  • Cambios en la conducta: puede ser desde comer más o menos que antes, dificultades en el habla o tartamudez, llanto fácil o frecuente, impulsividad, trato brusco hacia los demás, dormir más o menos horas, abuso del alcohol o de otras sustancias o menor rendimiento académico o laboral.

 

Entonces, ¿Cómo detecto mi nivel de estrés?

Detectar el nivel de estrés puede ser una tarea complicada, ya que cuánto más estrés se siente, menos objetiva es la percepción del mismo.

Además, las personas con estrés mantenido en el tiempo se acostumbran a vivir en ese estado de constante alerta, por lo que no les parece raro dormir poco o sentirse nerviosos ante ciertas situaciones, y suelen justificarlo argumentado que son así.

Sin embargo, existen una serie de maneras para detectar si padecemos estrés o no:

 

Averigua e investiga sobre el estrés

Lo primero que debes preguntarte es “¿qué es el estrés para mí?”.

Anteriormente hemos visto una definición aproximada de estrés. Sin embargo, el estrés es una experiencia que, aun siendo universal, cada persona lo vive de una manera distinta.

Identifica la sensación de estrés, y después enumera una serie de eventos concretos que te hagan sentir estresado/a.

Paciencia con ello, es posible que al principio te cueste, pero seguro que si te paras a analizar se te ocurren varias situaciones que te hacen sentir estrés.

 

Enumera según el miedo

Una vez hemos hecho la lista de situaciones estresantes puedes medirlas según el nivel de miedo que te hagan sentir, de 0 a 10.

Si te cuesta enumerarlas según el miedo, piensa en la sensación de vulnerabilidad que te hagan sentir o en la indefensión que te producen.

Si lo analizas detenidamente podrás darte cuenta que esas situaciones que tanto pavor te producen son situaciones que, objetivamente, no deberían crearte estrés.

 

Los pensamientos negativos

¿Qué sentimientos alimentan esos pensamientos negativos y catastrofistas?

Muchas veces las sensaciones de miedo y estrés se ven influenciadas por la cantidad de cogniciones (pensamientos o imágenes) negativas de nosotros mismos ante ciertos eventos, y rara vez nos rebatimos estas ideas.

Cuando observamos nuestro pensamiento, podemos elegir cambiarlo por otros positivos sobre nosotros mismos, sólo necesitas práctica, paciencia y ser capaz de detectarlo a tiempo.

 

Pon atención a tu cuerpo

El cuerpo nunca miente, por lo que es crucial que, cuando sientas estrés, identifiques corporalmente que sensaciones tienes, en qué partes las sientes, y si puedes anótalo en un cuaderno.

Algunas personas sientes el estrés en el pecho, otras en el cuello, en el estómago o en la espalda.

Intenta no juzgar estas sensaciones, sólo estas observando lo que ocurre.

 

En definitiva, observar y analizar como responde nuestro cuerpo, mente y conducta ante ciertas situaciones de estrés nos ayuda en gran medida para saber si estamos estresados o no.

Igualmente, recibir feedback de nuestras personas allegadas nos puede poner en alerta de que algo nos está dañando, por lo que no te cierres en banda si algún familiar o amigo se preocupa por cómo estás.

Intenta escucharlo, seguro que te ayuda a darte cuenta de que necesitas cuidarte.

 

En Psynthesis Psicología somos expertos en el tratamiento del estrés, por lo que, si necesitas ayuda, estamos a tu completa disposición.

¡Nos vemos en el próximo artículo!

 

 

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