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El estrés

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El estrés

El estrés es uno de los términos más utilizados en nuestra sociedad. Desgraciadamente, a pesar del uso tan común de la palabra, mucha gente no tiene claro lo que es. Lo único que queda claro es que es algo malo. Es algo que, de alguna manera, nos ataca y produce consecuencias negativas; es el causante de gran parte de nuestros problemas cotidianos o de nuestras dolencias físicas y psicológicas.

¿Qué es el estrés?

Si pensamos en una situación de peligro (alguien que nos ataca; una entrevista de trabajo; un examen importante; etc.) podemos ver que para nosotros es muy importante superar esta situación. De hecho, haríamos cualquier cosa para conseguirlo. Es muy útil disponer de un mecanismo que, en estos momentos, nos ayude a activar de forma muy rápida e intensa nuestros recursos. Este mecanismo es la respuesta de estrés.

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La respuesta de estrés es una respuesta general del organismo ante una percepción de cualquier demanda excepcional del medio físico o social. El estímulo o situación que provoca esta respuesta es llamado estresor.

La respuesta de estrés se produce de forma automática, sin control voluntario. Y aparece cuando percibimos un cambio ambiental o una demanda excepcional del medio, externo o interno. El objetivo de esta respuesta es movilizar rápidamente el máximo de recursos disponibles del organismo para hacer frente, de forma más eficaz, a esta demanda excepcional.

La respuesta de estrés consiste básicamente en un importante aumento de los niveles de activación fisiológica y psicológica. Con mayores recursos psicológicos, podemos percibir mejor la nueva situación; interpretar más rápidamente lo que se nos demanda; y seleccionar la forma más adecuada de actuar. Con mayores recursos fisiológicos podemos poner en marcha esta forma de actuar seleccionada de manera más eficaz.

En consecuencia, la respuesta de estrés es muy útil, pues permite movilizar recursos excepcionales para hacer frente de forma más eficaz y solucionar mejor esas demandas excepcionales. Una vez que las demandas de la situación se han solucionado, cesa la respuesta de estrés; en caso contrario, ésta se mantiene hasta que se solucionan o los recursos se agotan.

Componentes del estrés

Dentro de la respuesta de estrés, podemos distinguir tres componentes: cognitivos, fisiológicos y motores.

componentes del estrés

Componentes cognitivos

  • Percepción.
  • Evaluación de la situación.
  • Memoria.
  • Pensamientos.
  • Emociones.

Componentes fisiológicos

Cambios en los distintos sistemas del organismo:

  • Muscular.
  • Cardiovascular.
  • Endocrino.

Componentes motores

Aquellas conductas que la persona emite para tratar de afrontar la situación:

  • Correr.
  • Gritar.
  • Ponerse ropa de abrigo.
  • Etcétera.

Sin embargo, a pesar de que la respuesta de estrés sea algo útil, supone un gasto excepcional de recursos. Si este desgaste es episódico, no habrá ningún problema, el organismo tiene capacidad para recuperarse entre cada respuesta de estrés. Pero si las respuestas de estrés se repiten con excesiva frecuencia, intensidad o duración, pueden producir un desgaste importante. Así, facilita el agotamiento de estos recursos; e incluso impide que el organismo se recupere. Cuando esto sucede puede aparecer un problema fisiológico y/o psicológico. Estos problemas son los que conocemos como trastornos asociados al estrés.

Problemas asociados al estrés

El tipo de problemas que puede facilitar o agravar la emisión excesiva de la respuesta de estrés es muy variado. Incluye desde ansiedad, depresión, disfunciones sexuales, trastornos de estrés postraumático y brotes psicóticos; hasta cansancio, predisposición a accidentes, temblores, explosiones emocionales incontroladas, disminución en el rendimiento, problemas de sueño, trastornos cardiovasculares, cefaleas, asma, etc.

El que el organismo emita una respuesta de estrés depende de la discrepancia percibida (sea real o no) entre lo que demanda la situación y los propios recursos.

trastornos asociados al estrés

Ante una misma situación, una persona puede dar una respuesta de estrés y otra no. Esto va a depender de cómo perciban las demandas del medio y los propios recursos. Pero, aunque cualquier situación podría provocar una respuesta de estrés, algunas tienen más capacidad de hacerlo que otras.

Se pueden señalar algunas características que suelen presentar las situaciones que más fácilmente generan la respuesta de estrés, entre ellas, que se produzca:

  • Un cambio en la situación. Esto hace que sea necesario adaptarse a nuevas condiciones, por lo que habrá que desarrollar nuevas habilidades o conductas.
  • Incertidumbre o falta de información.
  • Demandas físicas excepcionales (mucho calor o frío, ruido, humo, consumo de determinadas sustancias como el tabaco o alcohol, falta de descanso, etc.)

Tipos de conductas ante el estrés

Entonces, ¿qué es lo que hace una persona ante la presencia de demandas ambientales, sean o no auténticos estresores? La persona emite tres tipos de conductas.

Cognitivas

Hacen referencia a la forma en que la persona percibe su medio o filtra y procesa la información de éste y evalúa si las situaciones deben ser consideradas como relevantes o irrelevantes, amenazantes o inocuas; determinará en gran medida la forma de responderá esta situación y la forma en que se verá afectado por el estrés.

Motoras

Hacen referencia a las conductas que una persona emite para hacer frente y tratar de controlar o poner fin a la situación de estrés. Si las respuestas son eficaces, se pondrá fin a la situación de estrés; en caso contrario, esta se mantendrá hasta que se encuentre la respuesta adecuada o el organismo se agote. Se pueden dar muchas conductas en cada situación, pero todas ellas se pueden agrupar en tres tipos:

  • Respuestas de enfrentamiento (hacer frente a la situación).
  • Conductas de escape o evitación (escapar o evitar la situación).
  • Respuestas de pasividad (soportar la situación sin hacer nada).

Ningún tipo de respuesta es mejor o peor, todo depende de su eficacia para poner fin a la situación de estrés. Es decir, la eficacia de una conducta motora vendrá determinada por sus consecuencias, por su valor para superar la situación de estrés.

Fisiológicas

Hacen referencia a las respuestas de activación fisiológica del organismo que facilitan tanto el mejor funcionamiento cognitivo (mayor y mejor actividad cerebral), como la puesta en marcha con más eficacia de las respuestas motoras. Este tipo de respuestas fisiológicas que se emiten es muy dispar. En casi todos los casos se caracteriza por tensión (o, incluso, temblor) y aceleración del corazón y de la respiración. Si la situación se mantiene y se considera que se puede enfrentar o escapar de la situación, se produce una descarga de adrenalina y noradrenalina, que tiene efectos similares de incremento de la tensión y de los sistemas cardiovascular y respiratorio. Si se considera que no se puede hacer nada activo, es más probable que se produzca una descarga de cortisol que afecta al sistema gastrointestinal, al apetito, al estado de ánimo, etc.

En función del tipo de sistemas orgánicos que se ponga en marcha, así serán los recursos de que dispondremos para afrontar las situaciones de estrés, pero también el tipo de problemas que pueden aparecer, pues si un sistema se activa de forma muy intensa, reiterada o duradera, es más fácil que se produzca su desgaste o deterioro provocando la aparición de un problema.

El desarrollo de un trastorno como consecuencia del estrés depende en gran parte de las respuestas fisiológicas activadas y los órganos implicados. Si la respuesta de estrés provoca una activación fisiológica de forma muy frecuente, duradera o intensa, puede hacer que los órganos diana afectados se desgasten excesivamente sin que les dé tiempo a poder recuperarse, produciendo el agotamiento de los recursos y la aparición de los trastornos. Este trastorno pude ser único, si sólo se ha deteriorado un órgano diana, o múltiple, si han sido varios, pudiendo afectar asimismo a una o varios conductas. En los casos en lo que el órgano diana es el cerebro, el trastorno, evidentemente, será mucho más generalizado; por ejemplo, los problemas depresivos que implican la alteración de un importante número de conductas.

Si la persona dispone de estrategias para afrontar las situaciones de estrés, aunque éstas sean muy frecuentes, e incluso se active de forma intensa la respuesta de estrés, rápidamente solucionará o pondrá fin a éstas, pudiendo recuperarse enseguida del desgaste, con lo que disminuirá la probabilidad de desarrollo de trastornos asociados al estrés.

Dra. Blanca Fernández Tobar

Directora de Psynthesis Psicología y Desarrollo Personal

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