La frustración es una de las emociones que más bloquea a las personas en su vida diaria. La frustración es esa mezcla de impotencia, enfado y tristeza que surge cuando las cosas no salen cómo esperábamos. Ya sea un proyecto laboral fallido, un examen suspendido o una expectativa no cumplida en una relación, la frustración puede llegar a paralizarnos si no sabemos cómo gestionarla.

En psicología entendemos la frustración, además, como una señal de que nuestra flexibilidad necesita entrenamiento. Superarla no significa que dejen de importarte tus metas, sino aprender a navegar el camino cuando el viento cambia de dirección.

Identifica el origen, ¿por qué te frustras?

El primer paso para superar la frustración es ponerle nombre. Generalmente nace de dos fuentes:

  • factores externos (un retraso, una negativa de otra persona o un imprevisto fuera de tu control)
  • o factores internos (un nivel de autoexigencia demasiado alto o la incapacidad de aceptar que no somos perfectos).

Amplía tu tolerancia a la frustración

La baja tolerancia a la frustración no es un rasgo de personalidad inamovible, sino una dificultad en la gestión de la demora de la gratificación. Quien la padece percibe los obstáculos no como retos, sino como injusticias intolerables.

Para ampliar esta capacidad, es necesario trabajar en tres niveles:

  • Identificar el discurso interno catastrofista. La frustración se dispara cuando nos decimos frases como “no puedo soportar que esto salga mal”. El trabajo en consulta consiste en transformar ese lenguaje en uno más funcional.
  • Aceptar que puedes fallar. Superar la frustración requiere aceptar que ni el mundo, ni los demás, ni nosotros mismos somos perfectos. La frustración suele ser síntoma de una colisión entre nuestra expectativa idealizada y la cruda realidad.
  • Entrenar la pausa cognitiva. Entre el obstáculo y tu reacción hay un espacio de apenas unos segundos. Ampliar ese espacio mediante técnicas de respiración o mindfulness permite que nuestra razón tome el control.

Estrategias prácticas para el día a día

Si sientes que la frustración te está desbordando, intenta aplicar estas herramientas:

  • Permítete sentir el enfado o la decepción durante cinco minutos. Valida tu emoción, pero no te quedes anclado en ella.
  • Reajusta tus expectativas. A veces, la frustración nace de un plan poco realista. Divide tu gran meta en pasos tan pequeños que sea imposible fracasar en ellos.
  • Focalízate en el proceso, no solo en el resultado. Si solo eres feliz cuando llegas a la meta, vivirás frustrado el 90% del tiempo.
  • Cambia el “por qué” por el “para qué”. Intenta cambiar la perspectiva: quizás es el momento de aprender una nueva habilidad o de cambiar de estrategia.

¿Cuándo buscar ayuda profesional?

Es normal sentir frustración puntualmente. Sin embargo, si notas que cualquier pequeño inconveniente te genera explosiones de ira o te lleva a abandonar tus proyectos, es probable que necesites trabajar tu flexibilidad cognitiva en terapia.

Superar la frustración no consiste en que todo salga bien a la primera, sino en desarrollar la resiliencia necesaria para volver a intentarlo cuando las cosas salen mal.

Si crees que puedes necesitar ayuda, en Psynthesis Psicología estamos a tu disposición.

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