¿Alguna vez te has preguntado por qué te relacionas de cierta forma con las personas que amas o por qué actúas bajo presión de una manera específica? Para poder comprender mejor estas dinámicas esenciales, es necesario explorar las funciones del apego y entender cómo se forma este lazo afectivo tan crucial en nuestra vida.
Y es que la manera en la que fuimos cuidados en la infancia temprana, marca profundamente quiénes somos y cómo enfrentamos los desafíos del día a día. Por ello, este artículo se centrará en explicar de manera clara y directa las vitales funciones del apego y así, ayudar a entender la base de tus relaciones interpersonales.
El apego como base de la supervivencia y el desarrollo
El apego es un lazo afectivo intenso que emerge de cualquier comportamiento que busca generar proximidad con una persona significativa para nosotros. De hecho, la existencia de este vínculo es totalmente necesaria, pues gracias a él los seres humanos y mamíferos logramos sobrevivir.
El psicólogo John Bowlby, creador de esta teoría, observó la correlación directa entre la familia y nuestros patrones de conducta disfuncionales. Este lazo actúa como la base sólida desde donde el niño va a construir toda la estructura de la casa en la que habitará el resto de su vida.
Estructura mental y emocional
Ciertamente, construir funciones mentales que son esenciales para nuestro desarrollo es de lo más relevante entre las funciones del apego. Porque, gracias a este lazo desarrollamos la capacidad de prestar atención y también la crucial habilidad de contactar con nuestras propias emociones.
Además de conectarnos internamente, el apego también tiene la función de socializar estas emociones, determinando cómo las expresamos hacia el mundo exterior. Esto significa que este vínculo inicial influye en si somos más o menos desconfiados, o si nos costarán más o menos las separaciones adultas.
Impacto en la resistencia y vulnerabilidad
Según la calidad de los cuidados que recibimos durante la infancia, se define nuestra resistencia ante la adversidad o nuestra mayor vulnerabilidad. Si nuestros cimientos de apego son débiles, probablemente ante cualquier gran contratiempo nos vendremos abajo fácilmente o necesitaremos hacer grandes reformas.
Consecuencias de un cimiento débil
Cuando el estilo de apego infantil no resultó saludable para el desarrollo, los mecanismos de adaptación construidos pueden no ser suficientes para resolver problemas. Los cimientos que nos sostienen pueden ser débiles, lo cual puede manifestarse de diversos conflictos en la edad adulta.
En resumen, el modo en que fuimos criados y el tipo de apego que desarrollamos influyen directamente en todo lo que hacemos, pensamos y sentimos hoy en día. Este impacto se ve reflejado en nuestra independencia o dependencia, y en la manera en que gestionamos nuestros celos o las separaciones.
Si crees que puedes necesitar ayuda, en Psynthesis Psicología estamos a tu disposición.
Infórmate sobre nuestros servicios de terapia psicológica
