El estrés en el trabajo se ha convertido en un problema de primer orden en cuanto a salud se refiere. A continuación, te mostramos las causas más comunes que propician la aparición del estrés laboral.

El estrés laboral

McEwen (2000) definió el estrés como “un estado mental que aparece ante una amenaza real, o supuesta, a la integridad fisiológica o psicológica de un individuo, y resulta en una respuesta fisiológica y/o conductual”.

Es una reacción natural del cuerpo ante situaciones que requieren adaptación o cambio. Aunque cierta cantidad de estrés puede ser normal y útil para enfrentar desafíos, un exceso prolongado de estrés puede tener efectos negativos en la salud física y mental.

El estrés activa una serie de respuestas fisiológicas en el cuerpo, como la liberación de hormonas como el cortisol y la adrenalina, que preparan al cuerpo para lidiar con la situación. Estas respuestas pueden incluir un aumento en la frecuencia cardíaca, la tensión muscular, la respiración acelerada y una mayor agudeza mental. Sin embargo, si el estrés se mantiene durante períodos prolongados, puede llevar a problemas de salud como ansiedad, depresión, problemas cardiovasculares o trastornos del sueño, entre otros.

Existen diferentes tipos de estrés dependiendo de sus variables y características:

  1. La duración.
  2. Los estímulos que provocan la primera reacción.
  3. Las consecuencias que se desencadenan junto al estímulo que provoca esa reacción.
  4. El contexto que condiciona la respuesta al estrés.

Teniendo en cuenta estas variables, no es de extrañar que en el contexto laboral se den los mayores índices de estrés en las personas.

Antes de comenzar detallando las causas del estrés laboral, es importante recalcar que no siempre el estrés en el contexto laboral es dañino. Existe el eustress, o estrés positivo. Éste se produce en aquellas ocasiones en las que la respuesta de estrés cumple una función meramente adaptativa, la cual nos permite responder y adecuarnos a las demandas del entorno con soltura; de modo que las consecuencias no producen ningún tipo de daño a la salud e integridad de la persona.

Por ejemplo, el primer día de trabajo el estrés que sentimos nos permite estar más alerta, más atentos, y más conscientes de todo lo que está pasando a nuestro alrededor.

Cuáles son las causas más habituales del estrés en el trabajo

El estrés laboral se produce cuando las demandas y presiones en el entorno de trabajo superan la capacidad de una persona para hacerles frente. Hay varias causas comunes del estrés laboral, que pueden variar según el tipo de trabajo, el entorno laboral y las características individuales.  A continuación, te detallamos algunas de las posibles causas que lo pueden provocar.

La inestabilidad laboral y la incertidumbre hacia el futuro

El miedo es un gran generador de estrés, y más aún cuando estamos hablando de la posibilidad de perder el empleo. La inestabilidad laboral puede manifestarse de varias formas, como la amenaza de recortes de personal, despidos, reestructuraciones frecuentes o la falta de seguridad en el empleo a largo plazo.

La incertidumbre sobre la continuidad del empleo o los cambios constantes en las condiciones laborales pueden generar una sensación de vulnerabilidad y ansiedad. Por lo que los empleados pueden sentirse presionados para demostrar su valía constantemente, lo que lleva a un estado de alerta constante y agotamiento emocional.

Hoy en día vivimos en una sociedad donde la incertidumbre laboral es predominante, por lo que es comprensible que ante estas situaciones el estrés laboral se dispare.

Una carga excesiva de trabajo

Ante una carga de trabajo excesiva nos sentimos abrumados por la gran cantidad de tareas y responsabilidades que tenemos que hacer en un lapso de tiempo limitado. Esta acumulación de obligaciones puede generar estrés debido a la sensación de estar en desventaja para completar todas las tareas dentro de los plazos establecidos.

Cuando las tareas, las funciones o los “deberías” que muchas veces nos decimos nos saturan y sobrepasan, es entonces cuando aparece la ansiedad, el nerviosismo o el agotamiento. Una carga excesiva de trabajo puede generarnos situaciones de malestar que finalmente pueden perjudicar nuestra vida personal.

El “mal rollo” en el ambiente de trabajo

El estrés laboral y un mal ambiente de trabajo están estrechamente relacionados y pueden influirse mutuamente de manera negativa. Existen infinidad de problemas derivados de este aspecto, al fin y al cabo, en el trabajo pasamos casi un tercio del día (algunos, incluso más).

Un mal ambiente de trabajo, caracterizado por la falta de apoyo, la falta de comunicación, el acoso, la falta de reconocimiento y la falta de camaradería entre compañeros, puede aumentarnos significativamente los niveles de estrés.

Por otro lado, también puede ocurrir a la inversa: el estrés laboral puede contribuir a un ambiente de trabajo negativo. Cuando  estamos sometidos a una carga excesiva de trabajo, plazos ajustados y expectativas poco realistas, es más probable que nos sintamos frustrados, agotados y menos propensos a colaborar de manera efectiva con los compañeros. Esto puede dar lugar a un ciclo en el que el estrés individual afecta el ambiente de trabajo en general.

Sentir que estamos en un ambiente cálido y amable, donde las relaciones interpersonales son sanas y fluyen, nos aporta seguridad y confianza tanto en nosotros mismos como en los demás.

La monotonía

No hay nada peor para un trabajador que hacer todos los días lo mismo, sin que nada cambie y sin que nada suponga un reto o una superación.

La monotonía en el trabajo, que implica realizar tareas repetitivas y poco variadas de manera constante, puede ser una causa significativa de estrés laboral. Cuando nos vemos atrapados en un ciclo de tareas rutinarias y predecibles, es más probable que experimentemos aburrimiento, desmotivación y, paradójicamente, estrés.

La falta de desafío y estimulación en un entorno monótono puede llevar a la disminución de la satisfacción laboral y la pérdida de interés en el trabajo. Esto puede dar lugar a una sensación de estancamiento profesional y emocional y puede reducir la sensación de logro y autoeficacia.

La imposibilidad de conciliar la vida laboral y familiar

Está claro que el trabajo es un área muy importante en nuestras vidas; pero no siempre lo es todo. La familia supone un área indispensable y primordial en nuestra vida, y cuando el trabajo impide disfrutar de la familia, de la pareja o de los hijos, puede suponer una gran fuente de estrés.

Las largas horas de trabajo, la falta de flexibilidad en los horarios, la presión para estar constantemente disponible y la incapacidad para tener tiempo de calidad con la familia puede hacer que nos sintamos culpables, frustrados y agotados emocionalmente.

Este desequilibrio entre el trabajo y la vida personal puede tener efectos adversos tanto en nuestro bienestar como en nuestro rendimiento laboral. El estrés relacionado con la falta de conciliación laboral y familiar puede llevar a la fatiga, la disminución de la satisfacción laboral, la disminución de la productividad y, en casos extremos, problemas de salud mental.

Excesiva responsabilidad

Imagina ser un piloto de avión y que de ti dependan las vidas de todos los pasajeros; o ser un cirujano que realiza una operación de vida o muerte.

En muchas ocasiones, el propio puesto de trabajo, debido a su naturaleza, posee numerosas y elevadas responsabilidades, y que se traducen en cantidades ingentes de estrés.

El exceso de responsabilidad laboral puede manifestarse de varias formas, como la expectativa de manejar múltiples proyectos a la vez, tomar decisiones importantes sin suficiente apoyo, o ser el punto focal de problemas y decisiones críticas en la organización. Cuando los empleados se ven sobrecargados con tareas y responsabilidades que van más allá de su capacidad o recursos disponibles, se sienten abrumados, agotados y ansiosos, mostrando, además, dificultad para desconectar del trabajo incluso fuera del horario laboral.

Desplazarse al trabajo

Cuando nuestro lugar de trabajo está apartado o tiene difícil acceso, el día a día se nos hace más largo y pesado.

El tráfico, los atascos o el simple hecho de coger el coche puede suponer que padezcas estrés laboral, y que por lo tanto esté afectando a tu salud física y psicológica.

El bajo salario y la ausencia de incentivos

Se ha demostrado que percibir un bajo salario también repercute en la aparición del estrés laboral (Raver y Nishii, 2010). A su vez, la ausencia de incentivos es causa directa de estrés laboral (Conley y You, 2014; Karimi y Alipour, 2011). Una de las causas más comunes del estrés laboral es sentir que no somos premiados por el esfuerzo que estamos realizando. Un bajo sueldo mantenido a lo largo del tiempo, junto con un exceso de trabajo, son uno de los factores más importantes por los que las personas nos quemamos en el trabajo.

Si sientes que estás últimamente más estresado, has probado algunos métodos para manejar el estrés laboral, y no has obtenido los resultados que deseabas, no pasa nada, es normal que no todo salga siempre a la primera.

Reconociendo que el estrés laboral puede tener un impacto significativo en nuestra salud mental y física, buscar la ayuda de un profesional capacitado puede marcar la diferencia en nuestra calidad de vida.

En Psynthesis Psicología estamos para ayudarte y proporcionarte toda la ayuda y apoyo que necesites ya que somos psicólogos expertos en el tratamiento del estrés. Te ayudamos no sólo para poder manejar el estrés y que no repercuta en tu salud, sino también para encontrar la motivación y fuerza que necesites para mejorar tus condiciones laborales y tu vida. A través de la terapia, identificaremos los factores subyacentes que contribuyen a tu estrés laboral, permitiéndote desarrollar un mayor autoconocimiento y habilidades para enfrentar los desafíos laborales de manera más eficaz.

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