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Exceso de trabajo y pareja

Exceso de trabajo y pareja

Exceso de trabajo y pareja

Cuando la vida laboral se convierte en nuestra mayor prioridad, podemos perder calidad en otros ámbitos de nuestra vida, como la relación de pareja. En este artículo te contamos qué ocurre cuando sufrimos exceso de trabajo y cómo afecta a nuestras relaciones.

¿Exceso de trabajo?

El exceso de trabajo se ha convertido en el día a día de muchas personas. Estamos acostumbrados a escuchar frases como “estoy que no paro”; “no tengo un momento ni para respirar”; o “no puedo quedar porque estoy hasta arriba de trabajo”.

Hemos llegado a tal punto que interiorizamos este tipo de mensajes como algo positivo. Como si estar saturados de trabajo fuese el equivalente del éxito o de la realización personal. Y nada más lejos de la realidad.

En la mayoría de las ocasiones, estar saturados laboralmente se traduce en la pérdida o disminución de otros aspectos y ámbitos de nuestra vida. El cuidado de los hijos, la vida social o desconectar de la rutina se ven terriblemente amedrentados debido al alto volumen de trabajo, estrés o cúmulo de responsabilidades laborales.

Este deterioro en las relaciones sociales y afectivas supone un desgaste de la propia felicidad de la persona. Al fin y al cabo, somos animales sociales, y si no disponemos de esa relación con el otro, es probable que acabe afectando no sólo a la productividad en nuestro empleo, sino también a nuestra salud física y mental.

 

La pareja: la terriblemente damnificada

Uno de los aspectos más dañados por el alto exceso de trabajo es la vida en pareja. Cuando sufrimos “burnout” o síndrome del trabajador quemado o exceso de trabajo, las relaciones de pareja se ven terriblemente afectadas y deterioradas.

Debemos tener en cuenta que el estrés laboral es un factor de alto riesgo que afecta directamente a la infelicidad en las relaciones, desafiando la capacidad de las personas para manejar conflictos en la relación de manera constructiva, privando a las parejas de tiempo o intimidad, amenazando la duración de la relación y la satisfacción conyugal.

Si al final dedicamos todos nuestros recursos, tiempo y esfuerzo al trabajo, entonces no queda nada para otros ámbitos de la vida, como es en este caso la pareja.

Cuando esto ocurre, se reducen las expresiones de afecto, las citas o los encuentros; a la par que se incrementan las probabilidades de participar en formas negativas de comunicación, como estar más irascibles, ser más críticos o impacientes hacia la otra persona.

Otro fenómeno que ocurre cuando sufrimos alto volumen de trabajo y estrés es que muchas veces traemos al hogar los problemas y estados negativos generados en el ambiente laboral.

Así, si tenemos un mal día en la oficina, ha habido conflicto con nuestro jefe o con nuestros compañeros de trabajo, es más que probable que arrastremos esa nube de toxicidad al hogar; de modo que interpretaremos erróneamente las dinámicas de comunicación de nuestra pareja, y tenderemos a llevarlas al polo negativo de la relación.

Asimismo, si combinamos el estado emocional negativo con la falta de energía debido a la gran carga laboral, estaremos creando condiciones donde es más fácil que surja el conflicto en la relación, de modo que nos irritaremos hasta por las cosas más ínfimas.

Si vamos sumando esas pequeñas cosas, al final acumularemos tantas posibilidades de reproches hacia el otro que se acabarán convirtiendo en grandes peleas.

 

Otras consecuencias que pueden afectar a la pareja

La afectación del exceso de trabajo en la pareja es un proceso lento y gradual. Nadie pasa de la noche de la mañana a sufrir estas consecuencias; pero si no estamos atentos a los sutiles síntomas y signos, estos se irán sumando, de manera que amedrenten la relación.

Además, estos efectos negativos no sólo dañan la vida en pareja, sino que, como he comentado anteriormente, afectan a todas las áreas de nuestra vida y pueden llegar a causar cambios en nuestro organismo convirtiéndolo en vulnerable a distintas enfermedades.

Entre las consecuencias significativas del estrés laboral podemos encontrar:

  1. Fatiga.
  2. Insomnio.
  3. Tristeza.
  4. Irritabilidad o ira.
  5. Abuso de sustancias como alcohol o drogas.
  6. Enfermedades cardíacas.
  7. Aumento de la presión sanguínea.
  8. Disminución del apetito sexual o problemas de erección.
  9. Vulnerabilidad a otras enfermedades, como por ejemplo depresión.

 

¿Qué puedo hacer si me ocurre esto?

La verdad siempre nos acerca a las personas, siendo la base de cualquier relación una buena comunicación entre las partes. Reconocer los síntomas y consecuencias no sólo a nosotros, sino también a nuestra pareja, fortalecerá la relación y será un punto de encuentro y partida para que podáis hablarlo e intentar ponerle solución.

Es posible que, debido a las circunstancias, disminuir la carga de trabajo sea una tarea casi imposible, pero estoy convencido de que podéis llegar a un punto en común y ceder determinados aspectos ante el otro a través de la implementación de pequeñas acciones.

La clave para ello es hablar desde la necesidad de contacto, de afecto y amor, y no tanto desde la exigencia, el “tú haces” o las demandas impasibles.

Igualmente, si sientes que no sólo tienes exceso de trabajo, sino que además estás sufriendo los efectos negativos del mismo, como puede ser padecer estrés, lo más recomendable es que acudas a un profesional para evitar desarrollar patologías más graves.

Al fin y al cabo, vida sólo hay una, y reducirla a sólo un ámbito genera grandes efectos negativos en nuestra salud, por lo que te animo a que disfrutes de todos los aspectos actuales de tu vida y exprimas cada segundo de ellos al máximo.

Recuerda que en Psynthesis Psicología  estamos especializados tanto en el tratamiento del estrés como en la terapia de pareja. No dudes en contactarnos, estaremos encantados de ayudarte.

¡Nos vemos en el próximo artículo!

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