La virtud de la justicia

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La virtud de la justicia

Como psicóloga en Madrid centro, he observado que una de las áreas de investigación de la Psicología Positiva, es el estudio de las virtudes y fortalezas que poseen las personas. Hay seis virtudes que son universales. Es decir, se presentan en todas las edades, sexos y culturas. A saber: adquisición y uso del conocimiento; humanidad; coraje; justicia; templanza; y transcendencia.

Hoy nos centraremos en la virtud de la justicia y las fortalezas que la conforman.

La virtud de la justicia

La justicia incluye aquellas fortalezas cívicas que sustentan una vida social saludable entre los individuos. Dentro de ella encontramos el trabajo en equipo; la imparcialidad; y el liderazgo.

Trabajo en equipo, ciudadanía y lealtad

El trabajo en equipo o ciudadanía implica trabajar como miembro de un grupo para el bien común. Esta fortaleza se manifiesta a través de un sentido de pertenencia social y responsabilidad cívica. Los buenos ciudadanos no son obedientes a ciegas, y cuando es necesario luchan por el cambio de sus grupos para que mejore.

La virtud de la justicia

Las personas con esta fortaleza son leales a las organizaciones de las que son miembros, dispuestos a hacer sacrificios personales por sus vecinos o compañeros.

Un ejercicio sencillo para potenciar esta fortaleza, tanto para adultos como para los más jóvenes, podría ser practicar algún deporte en equipo como fútbol; baloncesto; balonmano; vóley; etc.

Para ilustrar esta fortaleza os presentamos “El cuento de las herramientas” de Juan Mateo:

“En un pequeño pueblo, existía una diminuta carpintería famosa por los muebles que allí se fabricaban. Cierto día las herramientas decidieron reunirse en asamblea para dirimir sus diferencias. Una vez estuvieron todas reunidas, el martillo, en su calidad de presidente tomó la palabra.

-Queridos compañeros, ya estamos constituidos en asamblea. ¿Cuál es el problema?

-Tienes que dimitir- exclamaron muchas voces.

-¿Cuál es la razón? – inquirió el martillo.

-¡Haces demasiado ruido!- se oyó al fondo de la sala, al tiempo que las demás afirmaban con sus gestos.

-Además -agregó otra herramienta-, te pasas el día golpeando todo.

El martillo se sintió triste y frustrado: – Está bien, me iré si eso es lo que queréis. ¿Quién se propone como presidente?

-Yo.- se autoproclamó el tornillo

-De eso nada -gritaron varias herramientas-.Sólo sirves si das muchas vueltas y eso nos retrasa todo.

-Seré yo -exclamó la lija-

-¡Jamás!-protesto la mayoría-. Eres muy áspera y siempre tienes fricciones con los demás.

-¡Yo seré el próximo presidente! -anuncio el metro.

-De ninguna manera, te pasas el día midiendo a los demás como si tus medidas fueran las únicas válidas – dijo una pequeña herramienta.

En esa discusión estaban enfrascados cuando entró el carpintero y se puso a trabajar. Utilizó todas y cada una de las herramientas en el momento oportuno. Después de unas horas de trabajo, los trozos de madera apilados en el suelo fueron convertidos en un precioso mueble listo para entregar al cliente. El carpintero se levanto, observo el mueble y sonrió al ver lo bien que había quedado. Se quitó el delantal de trabajo y salió de la carpintería.

De inmediato la Asamblea volvió a reunirse y el alicate tomo la palabra:

“Queridos compañeros, es evidente que todos tenemos defectos pero acabamos de ver que nuestras cualidades hacen posible que se puedan hacer muebles tan maravillosos como éste”. Las herramientas se miraron unas a otras sin decir nada y el alicate continuo: “son nuestras cualidades y no nuestros defectos las que nos hacen valiosas. El martillo es fuerte y eso nos hace unir muchas piezas. El tornillo también une y da fuerza allí donde no actúa el martillo. La lija lima aquello que es áspero y pule la superficie. El metro es preciso y exacto, nos permite no equivocar las medidas que nos han encargado. Y así podría continuar con cada una de vosotras.”

Después de aquellas palabras todas las herramientas se dieron cuenta que sólo el trabajo en equipo les hacia realmente útiles y que debían de fijarse en las virtudes de cada una para conseguir el éxito.”

Imparcialidad

La segunda de las fortalezas que encontramos dentro de justicia es la imparcialidad, equidad y justicia.

La justicia y su virtud

Esta fortaleza implica tratar a todos de acuerdo con los ideales universales de la igualdad y la justicia. La verdadera imparcialidad incorpora ambos, tanto el respeto por las directrices morales como la disposición compasiva de cuidar de otros. Además, esta fortaleza es aplicable a todos los niveles de la sociedad, desde las interacciones cotidiana a las cuestiones internacionales de la justicia social.

Los individuos justos, no dejan que sus sentimientos personales ni sus prejuicios morales o éticos influyan en sus decisiones, sino que se basan en un amplio conjunto de valores morales.

Un ejercicio sencillo para empezar a trabajar esta fortaleza, podría ser recordar y escribir a cerca de casos en los que podrías haber sido más justo y considerar como puedes mejorar tu comportamiento en el futuro.

Como película, os proponemos ver “12 hombres sin piedad”, donde los miembros de un jurado deben juzgar a un adolescente acusado de haber matado a su padre. Todos menos uno están convencidos de la culpabilidad del acusado. El que disiente intenta, con sus razonamientos, introducir en el debate una duda razonable que haga recapacitar a sus compañeros que cambien el sentido de su voto.

Liderazgo

La última de las fortalezas que encontramos dentro de la justicia es el liderazgo.

El liderazgo es el proceso de motivar, dirigir y coordinar a miembros de un grupo para lograr un objetivo común. Los líderes asumen un papel dominante en la interacción social, pero el liderazgo efectivo requiere escuchas las opiniones y sentimientos de otros miembros del grupo.

Liderazgo, virtud y justicia

Las personas que poseen esta fortaleza son capaces de ayudar a su grupo para lograr sus objetivos de forma coherente, eficiente y amable.

Una manera sencilla para poner en práctica nuestro liderazgo podría consistir en organizar un evento familiar intergeneracional, que incluya a los más jóvenes y a los más mayores.

Una forma sencilla de trabajar el liderazgo con los más pequeños sería permitir al niño que asuma pequeñas responsabilidades para que viva y experimente la sensación de “ser líder”, permitiéndoles además poner en marcha sus propias iniciativas.

Además, para ilustrar esta fortaleza de la justicia os proponemos ver “Gladiator”. En esta película Russel Crowe se enfunda en las mallas de un general del ejército romano que es obligado a luchar como gladiador en la arena del circo. Más allá de la épica y del combate, la película muestra el liderazgo del personaje, ya sea al frente del ejercito de soldados o dirigiendo a un puñado de esclavos.

Si quieres conocer cuáles son tus fortalezas y el modo de potenciarlas, no dudes en ponerte en contacto con nosotros. Desde Psynthesis Psicología no solo trabajábamos para aliviar aquella sintomatología que te hace sentir mal, sino que poseemos los recursos para que cuando estés bien, consigas sentirte mejor.

Dra. Blanca Fernández Tobar

Directora de Psynthesis Psicología y Desarrollo Personal

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