¿Por qué nos enamoramos?

amor ¿Por qué nos enamoramos?

¿Por qué nos enamoramos?

Una de nuestras necesidades humanas básicas es la de otras personas. Nos hace falta la compañía de amigos, pero también el afecto y la intimidad de una relación más estrecha. Un área de la Psicología, la Psicología Social, trata de descubrir cómo elegimos a nuestra pareja, por qué nos atrae y qué es el amor.

¿Qué es el amor?

Llenos están los libros de definiciones sobre el tema. Al amor se le han dedicado cientos de poemas, libros o películas, pero el amor en sí, es difícilmente definible. Cada uno tiene su propia definición y la que es adecuada para uno, no tiene porque serlo para otro. Aunque es cierto, sin embargo, que hay algunas características que son comunes a prácticamente todas las definiciones: compartir, cuidar, respetar…

amor

El amor es un sentimiento humano universal. Hombres y mujeres de distintas épocas, sociedades y niveles socioeconómicos han sido dominados por este sentimiento que muchos denominan como mágico. Se ha concebido como un éxtasis vertiginoso que nos brinda momentos de felicidad apasionada; euforia; risa y satisfacción; e implica formas de sentirse aceptado y entendido totalmente.

No obstante, a pesar de que todos lo hemos vivido, en mayor o menor medida, el concepto de amor ha variado a lo largo de la historia. Por ejemplo, en la Edad Media existía el llamado amor cortés, caballeresco, un amor totalmente platónico, idealizado, que cantaban poetas y trovadores. El amor en la actualidad es más cercano, y por eso también es más conflictivo. Además, hay diferencias entre el comportamiento sentimental del hombre y de la mujer. Mientras que la mujer se enamora por el oído; lo que percibe en primer plano es lo que escucha tanto directamente de él como a través de terceras personas. El hombre, por su parte, lo hace por la vista; es decir, el aspecto físico es lo que más le llama la atención, dando importancia a la belleza interior un poco después.

Las relaciones con otras personas dan sentido a la vida y la amistad forma parte importante de ello. Pero también hay relaciones más comprometidas que son diferentes de la amistad. De este modo, aunque podemos tener varios amigos al mismo tiempo, normalmente tenemos una sola pareja. Este tipo de relación individual, exclusiva, suele asociarse más al amor que a la amistad.

Pero el amor ¿es cuestión de química o hay algo más?

Cuando se produce un flechazo, se desencadenan más de 250 sustancias que, al parecer, incendian literalmente el cerebro.

Grammer, etólogo del Instituto de Biología Humana de la Universidad de Viena, afirma que el amor es una construcción cognitiva de lo que sentimos físicamente y de lo que sucede en nuestro cerebro. Y, lo que sucede en nuestro cerebro es que existen una serie de neurotransmisores que comunican las neuronas entre sí. Éstos entran en juego cuando encontramos a alguien que encaja con nuestro patrón y nos enamoramos.

química del amor

Cuando nos enamoramos, nuestro cerebro libera, principalmente, dopamina, serotonina y oxitocina. Por eso nos sentimos excitados, llenos de energía y nuestra percepción de la vida es magnífica.

Función de la Oxcitocina

La oxitocina (conocida como la hormona del amor, de la confianza o de los abrazos) nos ayuda a crear lazos permanentes entre las parejas tras la primera oleada de emoción. Esta hormona es la que provoca la llamada euforia del enamoramiento. Es la que provoca la constante necesidad de estar en contacto físico con la persona amada.

¿Qué hace la serotonina?

La serotonina, es otra sustancia involucrada en el amor. Sabemos que actúa sobre las emociones y el estado de ánimo. Es responsable del bienestar, genera optimismo; buen humor; sociabilidad; y es conocida por representar un papel importante en la inhibición de la ira y la agresión.

Concentraciones disminuidas están implicadas en distintas patologías como puede ser el trastorno obsesivo compulsivo. Una característica importante del amor es el pensamiento obsesivo hacia la persona amada. Por lo que no es raro que nos pasemos gran cantidad del tiempo pensando en la persona en quien estamos enamorados.

¿Y la dopamina?

Por su parte, la dopamina está relacionada con el placer. Cuando nos enamoramos, la dopamina es la que hace que nos sintamos eufóricos y enérgicos. Es importante porque está involucrada en el sistema de recompensa. Es decir, el placer hace que nos sintamos bien; que tengamos relaciones sexuales; comamos alimentos; y que hagamos cosas que nos permitan sobrevivir. La presencia de dopamina hace que nos sintamos bien cuando estamos con la persona amada.

Aportaciones de la noradrenalina

Por último, la noradrenalina es el neurotransmisor que provoca que el corazón nos lata más rápido; se eleve la presión arterial; perdamos el apetito; nos ruboricemos en las primeras etapas del enamoramiento; y asociemos todo esto a la persona de la que nos hemos enamorado.

Esta neuroquímica del enamoramiento llega como una bomba. Sin embargo, al cabo del tiempo, al igual que pasa con el consumo de drogas, nos habituamos a ella. Cuando esta cascada química desciende, hay muchas personas que lo interpretan como una pérdida del amor, nos desenamoramos. Sin embargo, lo que realmente sucede, es que nuestro cerebro se ha acostumbrado a este exceso de flujo químico. Es por esto que la persona enamorada necesita aumentar la dosis para seguir sintiendo lo mismo. Eso puede convertir una fluctuación normal en una crisis y lo que nos lleva a dejar la relación.

Amor y enamoramiento

Ahora sabemos que es el cerebro, y no el corazón el que lleva la voz cantante cuando nos enamoramos. Sin embargo, una cosa es que exista una neuroquímica del amor y otra muy diferente es que ésta sea únicamente la que produzca el enamoramiento.

Los que defienden que el amor es reductible a pura química se pueden encontrar con un problema de evidencia neurocientífica. Varias investigaciones han encontrado que, en realidad, no hay una neuroquímica del amor en sí. Mas bien existe una más general relacionada con el apego o vínculo afectivo. Y el apego es indisoluble. Si el apego fuera sólo una cuestión de hormonas, veríamos, de repente, ¡a las madres desenamoradas de sus bebes!

El amor es una forma similar al apego que tiene el niño con sus padres. No obstante, presenta elementos de atención y cuidado, así como de atracción sexual. Vallejo Nájera afirma que el comportamiento de nuestros padres (cómo se quieren entre sí; como aman a sus hijos; etc.), constituye nuestra más importante escuela de amor. De ahí que a la hora de seleccionar una pareja casi todos nosotros tendemos a buscar en la persona elegida aquello que nos resulta cercano. Aquello que hemos conocido en nuestra casa. De alguna manera, a no ser que la relación de nuestros padres haya sido muy traumática y conflictiva, generalmente los rasgos que definen a la persona elegida coinciden en bastantes aspectos con nuestros progenitores.

En resumen, hay que saber distinguir el amor del enamoramiento. El amor tiene que ver con creencias y valores. Mientras que el enamoramiento, son una serie de reacciones químicas producidas en diferentes regiones cerebrales que nos hacen tener una percepción idílica de una persona.

Desde la psicología, se explica que hay diferentes tipos de amor: desde el amor romántico y apasionado hasta la compañía tranquila. Y existen diferentes tipos de relación comprometida. En las sociedades occidentales, las personas eligen a sus parejas; pero hay culturas en las que son los padres los que disponen los matrimonios. En otras, se considera normal la poligamia (el matrimonio de más de dos personas); y también una importante proporción de personas en todo el mundo que tiene parejas del mismo sexo.

Componentes del amor

Robert Sternberg estudió los diferentes tipos de amor e identificó tres elementos imprescindibles: la intimidad, la pasión o el deseo y el compromiso.

Intimidad

La intimidad aporta la sensación de sentirse comprendido y comprender; de sentirse apoyado y apoyar; de compartir. Es un componente nuclear que representa el sentimiento, dentro de la relación, que promueve el acercamiento, el vínculo y la conexión. Encontramos intimidad cuando existe deseo de promover el bienestar de la persona amada; sentimientos de felicidad junto a esa persona; apoyo emocional recíproco; comunicación íntima; entendimiento y conocimiento mutuo; deseos de compartir (tiempo, actividades, amigos, objetos, etc.); y respeto, ayuda y valoración.

La intimidad implica la sensación de apoyo incondicional. Nos aporta un profundo bienestar en los momentos duros y en las experiencias dolorosas. Saber que el otro va a estar a nuestro lado representa uno de los pilares más gratificantes que tiene el ser humano.

Pasión o deseo

La pasión o el deseo se muestran en la sensación intensa de disfrutar con el otro; de estar con la persona amada. Hablamos de pasión cuando encontramos atracción e interés; búsqueda de placer; satisfacción; sentimiento de pertenencia (no de posesión); y deseo sexual. Es el deseo de estar con la persona más importante de nuestra vida. La sensación de estar con la persona con la que nos encontramos más a gusto.

No es la única persona en nuestra vida, no es la única con la que estamos bien, pero sí es la más importante. La pasión es el ingrediente que da vivacidad a la relación de pareja y que fomenta un apego saludable. Hace deseable tanto el contacto físico (abrazos, besos, caricias); como el contacto emocional (expresión de sentimientos, de gustos y disgustos). Este componente es el que nos aporta sensación de exclusividad: determinados sentimientos y determinados pensamientos son sólo para la persona amada.

El deseo no desaparece con el tiempo. Lo que disminuye con el tiempo es la inquietud, desasosiego e incertidumbre de los primeros encuentros. Por tanto, el deseo se vuelve más sosegado, pero es exactamente igual de intenso o satisfactorio. El deseo no muere por el paso del tiempo, si no por el desencanto, por la habituación o por el deterioro de la relación.

Compromiso

El tercer elemento, el compromiso, es entendido, en ocasiones, como el menos deseado de los tres. Esto es un error. El compromiso hay que entenderlo como la disposición que tiene una persona para acoplarse a alguien; y hacerse cargo de esa relación hasta el final. De esta forma, entendemos que es el componente que da estabilidad a la relación.

Al hablar de compromiso hablamos de confianza; responsabilidad asumida; reconocimiento de obligaciones; legítimos intereses personales, de pareja y familiares. En la relación de pareja es imprescindible ser capaces de adaptarse en un proyecto de vida común, en un objetivo común. Las parejas que no comparten este componente tienden a ser parejas inestables. En ellas, la incertidumbre puede ir sustituyendo a la seguridad, la lealtad y la confianza. La ausencia de compromiso produce, a medio y largo plazo, malestar.

Pero ¡ojo! Estamos hablando de compromiso e interés, no de obligación. Es el deseo de ambos miembros de la pareja de que la relación tenga perdurabilidad. De que sea estable en el tiempo. Es el deseo de compartir con la otra persona ese proyecto que no se comparte con otro.

Por tanto, se podría decir que el compromiso es lo que da estabilidad a la pareja. La intimidad consigue que la relación sea atractiva. Y, el deseo, favorece y refuerza el compromiso y la intimidad.

Tipos de amor

Cada uno de estos aspectos del amor presenta altibajos a lo largo del tiempo. Sin embargo, a pesar de estos altibajos, el amor consumado incluye estos tres elementos.

tipos de amor

Cuando falla alguno de los componentes (no que disminuya su potencia en un momento determinado de la relación, sino que no exista en ella) nos encontramos con distintos tipos de amor:

Amor romántico

Incluye intimidad y pasión, pero carece de compromiso. Nos encontramos ante una pareja inestable que tiene dificultades en los proyectos comunes. Disfruta del día a día, surgen sensaciones positivas cuando comparten el tiempo y el afecto, pero son incapaces de disfrutar proyectados en el futuro.

Amor afectuoso

Es el tipo de amor en el que hay compromiso e intimidad, pero no hay deseo. Nos encontramos ante la pareja compañera. Es una relación de buenos compañeros, pero falta la sensación de vivacidad, apego, de querer estar con la otra persona en la búsqueda de placer.

Amor fatuo

Nos encontramos ante una relación superficial en la que hay compromiso y deseo, pero no hay intimidad. La relación está llena de secretos y la pareja no llega a entender ni a reconocer el autentico otro. No se ha expuesto, no se ha abierto al otro. Es una relación de sólidos proyectos de futuro y momentos de intenso bienestar y placer, pero carente de profundidad. No hay confianza ni sensación de cohesión plena.

No obstante, todas las relaciones amorosas empiezan por que la gente se atrae entre sí. Pero ¿Qué hace atractivo a alguien? Los psicólogos evolutivos explican la atracción como la manera de elegir una pareja bien dotada para tener hijos sanos. Nos sentimos atraídos por personas saludables, en forma y poderosas. Esto en cuanto a la atracción física, pero hay otros factores que también participan en esa atracción. A medida que conocemos a la otra persona, nos enteramos de su entorno social y su personalidad y algunos psicólogos opinan que nos atraen personas con puntos de vista similares a los nuestros, con necesidades y recursos que nos complementan o que tienen la misma posición social.

Lamentablemente, no todas las relaciones íntimas duran más allá del periodo de atracción inicial. Esta es sólo la primera etapa de una relación, a la que sigue el enamoramiento, el compromiso establecido entre ambos y finalmente el emprender una vida estable común. Para que una relación sea duradera lo ideal sería que incluyera los tres elementos de los que habla Sternberg (intimidad, pasión y compromiso). Pero incluso las relaciones de larga duración pueden romperse por muchos motivos. Algunas se debilitan por diferencias socioeconómicas o la edad. Sin embargo, la mayoría de las veces, las parejas sencillamente se separan. Además, los conflictos están presentes en todas las relaciones, la forma en que se resuelven es lo que determina si la pareja sobrevivirá.

Dra. Blanca Fernández Tobar

Directora de Psynthesis Psicología y Desarrollo Personal

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