El pensamiento disfuncional es una distorsión cognitiva que nos hace realizar una interpretación errónea de la realidad. A continuación os presentamos qué son, qué tipos hay y una serie de ejemplos para identificarlos y comprenderlos mejor.

¿Qué es el pensamiento disfuncional?

El pensamiento disfuncional es un tipo de distorsión cognitiva que sesga la realidad, provocando una mala respuesta al entorno y emociones negativas en el individuo.

Podríamos explicarlo imaginando un espejo de feria, con ondulaciones, en el que al ver nuestro reflejo este se distorsiona haciéndonos ver más anchos, delgados, altos…, produciendo una imagen no real. En ocasiones, la forma en la que vemos el mundo o a nosotros mismos es a través de un filtro que distorsiona nuestra realidad igual que hace este espejo con nuestra imagen.

Hay varios tipos de pensamientos disfuncionales que suelen acompañar a vivencias emocionales negativas como la ansiedad, el estrés, la depresión… Para explicarlos mejor vamos a presentarlos con una serie de ejemplos.

Ejemplos de pensamientos disfuncionales

Pensamiento dicotómico

Como su nombre indica, es un tipo de pensamiento que tiene la persona que ve el mundo como un “todo o nada”. Es decir, es un tipo de pensamiento que no entiende de grises o puntos intermedios, sino que sólo es capaz de comprender dos opciones completamente opuestas.

Por ejemplo: “no hay nada que pueda hacer”, “él es perfecto, no tiene absolutamente nada malo” “todo en este trabajo es fantástico”, “me sale todo mal”.

El problema reside en que la realidad no es o fatídica o estupenda, sino que hay matices y contrastes. Las personas que usan constantemente las palabras todo o nada pueden tender a idealizar o rechazar completamente diferentes escenarios, ideas, personas, experiencias…

También se aplica al uso del siempre o nunca: siempre está contenta”, “nunca se queja de nada”, “siempre llueve cuando tengo un mal día”, “nunca consigo lo que quiero”. O incluso podría darse en el mundo emocional: “te amo o te odio”.

Sobregeneralización

También llamada generalización excesiva, es un tipo de pensamiento que se convierte en una ley o norma y que se aplica a otras experiencias que no tienen porqué estar relacionadas. Las personas con este tipo de pensamiento suelen tender a intentar comprender racionalmente la realidad y encontrar relación entre las cosas que les pasan. Desde la Terapia Cognitiva entendemos que lo que buscan las personas es reducir el nivel de ansiedad o incomodidad que les provoca no saber por qué ha pasado algo o la incertidumbre de aquello que está por llegar.

Por ejemplo: “como no he aprobado este examen, voy a suspender toda la asignatura”, “mis amigos me echaron del grupo del instituto, nunca más voy a tener amigos”, “la última chica con la que quedé no quería nada serio conmigo, no voy a encontrar nunca pareja”, “mi último jefe me despidió, soy un fracasado y no sirvo para nada”.

Como vemos pueden darse diferentes tipos de sobregeneralizaciones. Lo importante es darnos cuenta de ese salto entre un acontecimiento concreto y “todo lo demás”, ya que puede afectar a nuestras decisiones futuras y hacer que se cumpla aquello que más tememos (a esto lo llamamos profecía autocumplida en psicología).

La exageración y minimización

Consiste en exagerar o minimizar eventos, conductas o emociones. Normalmente se da en personas que tienden a exagerar sus errores y minimizar sus éxitos, pudiendo estar relacionado con un estado anímico depresivo. También puede darse al revés, en personas a las que les cuesta enormemente ver y aceptar sus errores y defectos, quitándoles importancia.

Por ejemplo: “se me ha olvidado felicitar a un amigo por su cumpleaños, soy un amigo horrible y no merezco su amistad”, “tan sólo me dieron el trabajo porque necesitaban personal, no tengo nada especial”, “he llegado tarde un día, por lo que soy una persona irresponsable y poco seria, y seguro que todos piensan así de mí”.

Etiquetación

Proceso mental también presente en los prejuicios y estereotipos. Consiste en etiquetar a las personas, situaciones o experiencias de forma rápida y poco fundamentada, determinando una sentencia en la mayoría de ocasiones alejada de la realidad.

Por ejemplo: “ir al psicólogo significa que tienes que estar loco o muy muy mal de la cabeza”, “los hombres de verdad no lloran”, “si no llevas tacones ni vas arreglada no te van a tomar en serio”, “las personas con tatuajes no son maduras ni estables”…En función de ciertos valores, creencias, prejuicios, incluso opiniones que oímos por la televisión, realizamos juicios precipitados que pueden condicionar nuestra relación con las personas y alejarnos de percibir correctamente la realidad.

Finalmente, os dejamos un breve análisis de pensamientos disfuncionales según la Terapia Cognitiva: https://es.scribd.com/doc/36523307/Lista-de-los-pensamientos-disfuncionales

https://repositorio.uti.edu.ec//handle/123456789/1540.

Te animamos a ponerte en contacto con nosotros si tu calidad de vida se ha visto afectada por este tipo de pensamientos o si deseas ayuda para cuidar tu salud mental.

Escrito por: Patricia Terrón García

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