Qué es el estrés crónico y cuáles son sus síntomas

qué es el estrés crónico y cuáles son sus síntomas

Qué es el estrés crónico y cuáles son sus síntomas

El estrés crónico es una respuesta prolongada del cuerpo al estrés que puede tener un impacto devastador en la salud.  A continuación, te contamos qué es el estrés crónico y cuáles son sus síntomas.

¿Qué es el estrés?

Padecer estrés no es algo fuera de lo común.

Todos, en algún momento de nuestra vida, hemos padecido estrés; ya sea por exceso de trabajo, problemas económicos o relaciones personales.

Definición de estrés:

Como hemos comentado en anteriores publicaciones del blog, el estrés es una respuesta natural ante determinadas circunstancias o situaciones que suponen una novedad, un desafío o incluso un trauma; y gracias a él y a sus efectos podemos efectuar una respuesta ante ese escenario percibido como amenazante: atacar o huir.

Es un fenómeno muy extendido en la actualidad, siendo las causas de su aparición de diversa índole, aunque la cultura y el estilo de vida occidental propician y contribuyen al surgimiento del estrés.

Existen varios tipos de estrés, por lo que es importante diferenciar el estrés agudo del estrés crónico.

Estrés agudo vs. Estrés crónico

El estrés, definido como un sentimiento de tensión física o emocional, puede generarse o provenir de cualquier situación o pensamiento que nos haga sentir frustrados, furiosos o nerviosos; y suele acompañarse de sensaciones de agobio, preocupación o agotamiento.

Sin embargo, si esa sensación de estrés permanece en el tiempo, con o sin el estímulo que lo desencadena, es entonces cuando hablamos de estrés crónico y no de estrés agudo, ya que este último se refiere a sentir estrés en un momento puntual.

Estrés agudo

Es aquel estrés que se percibe puntualmente, es decir, a corto plazo, y que desaparece tan rápido como aparece.

Ejemplo de estrés agudo:

Nos ayuda a manejar aquellas situaciones peligrosas o novedosas, como por ejemplo cuando estamos practicando escalada, discutimos con nuestra pareja o conducimos por una vía transitada.

Estrés crónico

Este tipo de estrés perdura en el tiempo, llegando a durar semanas, meses, o incluso, en los casos más graves, años.

Ejemplo de estrés crónico:

Un claro ejemplo sería vivir un matrimonio infeliz, problemas continuos en el trabajo (como el síndrome del trabajador quemado o burnout) o no disponer nunca de tiempo libre.

El principal peligro de este tipo de estrés es que la persona que lo sufre puede llegar a desarrollar grandes problemas para su salud.  Por decirlo de alguna manera, el estrés crónico es la patologización del estrés agudo y supone mantener un estado de alerta incluso en ausencia de peligro.

Síntomas de estrés crónico

El estrés crónico suele pasar desapercibido para quienes lo experimentan, ya que se ha vuelto parte de su vida cotidiana. A menudo, las personas no son conscientes de las señales físicas y emocionales que indican su presencia. Para abordar este problema, es esencial prestar atención a los síntomas, que pueden manifestarse en diversas formas, tanto en el cuerpo como en la mente.

Identificar y reconocer estos síntomas es un primer paso para afrontarlo. Puede expresarse a través de dolores físicos, trastornos del sueño, cambios de humor o problemas cognitivos. Al prestar atención a estos indicadores, las personas pueden tomar medidas proactivas para manejar el estrés crónico y buscar el apoyo adecuado para recuperar su bienestar.

Entre las principales afectaciones al organismo podemos encontrar:

  • Problemas de salud física. Hipertensión arterial, obesidad, diabetes, eczemas, problemas gastrointestinales, problemas cardiovasculares o dolores de cabeza.
  • Trastornos del sueño. Insomnio, dificultad para conciliar el sueño o despertarse temprano y no poder volver a dormirse.
  • Cambios en el apetito. Puede causar aumento o pérdida de peso debido a cambios en los patrones de alimentación.
  • Fatiga persistente. Sensación de cansancio constante y falta de energía.
  • Problemas cognitivos. Dificultades para concentrarse, olvidos frecuentes y toma de decisiones menos efectiva.
  • Cambios emocionales. Ansiedad, irritabilidad, tristeza, cambios de humor, apatía y pérdida de interés en actividades previamente disfrutadas.
  • Dolores y tensiones musculares. Dolor de espalda, cuello o mandíbula, así como tensión muscular crónica.
  • Problemas sexuales. Disminución del deseo sexual o dificultades en la función sexual.
  • Supresión del sistema inmunológico. Mayor susceptibilidad a enfermedades e infecciones.
  • Aumento de adicciones. Mayor riesgo de recurrir al alcohol, tabaco u otras sustancias como mecanismo de afrontamiento.
  • Problemas relacionales. Conflictos interpersonales, aislamiento social y dificultades para mantener relaciones saludables.

El estrés crónico produce tal desgaste emocional y físico, que se puede llegar a sufrir enfermedades muy graves, como accidentes cardiovasculares, ictus, depresión o incluso cáncer, como sugieren algunos estudios.

Además, las personas con estrés crónico tienen más probabilidades de cometer suicidio, de realizar acciones violentas contra sí mismos o recurrir al abuso de sustancias.

El problema del estrés crónico es su baja capacidad de diagnóstico, básicamente porque la persona que lo padece está tan acostumbrada a sentirse así, que no se da cuenta de lo que verdaderamente le está sucediendo.

¿Qué puedo hacer si creo que padezco estrés crónico?

Para poder mitigar al estrés crónico es necesario un replanteamiento y un cambio en el estilo de vida.

Hay que tener en cuenta que para la persona que lo sufre existe una especie de “adormecimiento” o “anestesia” ante la cronificación del estrés, por lo que es necesario en primer lugar pararse y observar cómo es la vivencia y experiencia del día a día.

¿Cómo te ven los demás?

Puede que los anteriores signos te ayuden a identificar si padeces estrés, pero también puede que te sirva escuchar cómo te siente y ve la gente a tu alrededor.  Por poner un ejemplo, tengo una amiga muy cercana que siempre estaba hasta arriba de trabajo, vivía constantemente estresada, pero para ella eso era lo normal. No se dio cuenta de lo que le estaba sucediendo hasta que su pareja le mostró su preocupación.

Realizar cambios en nuestro día a día

Una vez que hemos podido parar e identificar lo que nos está ocurriendo, es momento de realizar cambios en nuestro día a día. Puede que esto no sea del todo posible, ya que como he comentado, hay veces que el estrés crónico se mantiene incluso en situaciones donde no se encuentra el estímulo estresor, pudiendo haber pasado semanas, meses o años.

No obstante, incluir una alimentación sana, practicar más deporte o actividad física, dedicarle tiempo al ocio y a la familia, o buscar momentos de relajación e intimidad con uno mismo son maneras efectivas para mitigar los efectos negativos del estrés crónico para la salud.

Sin embargo, en ocasiones, solo estos cambios no son suficientes. El estrés crónico a veces se acompaña de síntomas depresivos, ideas suicidas o pensamientos muy negativos para la persona. En estos casos siempre es recomendable acudir a un especialista que nos ayude a manejar el estrés, nos brinde apoyo y proporcione herramientas psicológicas para mitigar sus efectos.

Acudir al psicólogo puede ser clave para aprender a gestionar todas las emociones y sensaciones que acompañan este tipo de estrés, proporcionando herramientas en su manejo y dando lugar a un espacio de total libertad para el paciente.

Si sientes que últimamente el estrés te está sobrepasando, te animo a que intentes realizar pequeños cambios en el día a día, y si es posible, que te alejes lo máximo posible del foco del estrés.

De igual manera, te invito a que, si lo necesitas, te pongas en contacto con nosotros. Estaremos encantados de escucharte y ayudarte en todo lo que necesites.

Si crees que puedes necesitar ayuda, en Psynthesis Psicología estamos a tu disposición. Infórmate sobre nuestros servicios de terapia psicológica y tratamientos para el estrés.
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