Terapia sexual en Madrid

El estudio en laboratorio de la sexualidad humana fue la contribución estelar del ginecólogo William Masters y la psicóloga Virginia Johnson. A principios del siglo XX, otros científicos y médicos habían escrito ya a cerca del comportamiento sexual; pero no es hasta 1966, que los experimentos pioneros de Masters y Johnson ayudaron a crear un campo dinámico para el estudio científico de la sexualidad.

Basándose en su investigación, describieron las cuatro etapas del de respuesta sexual: excitación, meseta, orgasmo y resolución. A las cuales, Kaplan, añade una quinta fase, previa a las anteriores: el deseo.

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Como continuación lógica de sus trabajos sobre la respuesta sexual, Masters y Johnson se preocuparon por las disfunciones sexuales, que incluyen todas aquellas alteraciones (esencialmente inhibiciones) que se producen en cualquiera de las fases de la respuesta sexual.

Vamos a describir cada una de las fases. Sin embargo, hay que tener en cuenta que a pesar de tanto hombres como mujeres presentan las mismas fases, existen diferencias en las mismas entre ambos sexos.

Es importante saber que esta división en fases de la respuesta sexual es útil a nivel científico; pero que no todas las personas la siguen de la misma forma. Es decir, en ocasiones, es difícil delimitar las fases con precisión ya que, a veces, no se recorren todas, o se recorren a diferente velocidad, o los cambios fisiológicos experimentados son de distinta intensidad.

Fase de deseo

La fase de excitación no puede entenderse como algo que ocurre de forma automática ante una determinada estimulación. Para que ésta comience en una persona es necesario que haya “algo” más que determinada estimulación. Es decir, es necesario que la persona tenga un cierto interés. El deseo sexual no debe ser entendido como un cambio fisiológico, sino como una emoción. De esta forma, podemos decir que es una activación emocional basada en las atribuciones cognitivas que realizamos y por las que tendemos a buscar placer erótico.

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Problemas del deseo sexual

Las dificultades y trastornos del deseo sexual son alteraciones en la capacidad para la regulación emocional. Aquí se incluyen el deseo sexual inhibido o hipoactivo; el deseo sexual hiperactivo o exacerbado y el trastorno por aversión al sexo.

  • Trastorno del deseo sexual hipoactivo. Se caracteriza porque la persona no tiene interés en ningún tipo de actividad o fantasía sexual.
  • Deseo sexual hiperactivo. A diferencia del anterior, se caracteriza por una alta frecuencia de fantasías y apetencia por mantener relaciones sexuales.
  • Trastorno por aversión al sexo. La persona presenta un rechazo persistente al contacto sexual. En ocasiones, hasta el hecho de pensar en el sexo o un breve contacto casual pueden provocar temor, pánico o repugnancia.

Fase de excitación

Supone el inicio de los cambios fisiológicos que señalan la respuesta del organismo ante la estimulación sexual, ya sea de tipo físico (caricias) o psicológico (pensamientos o fantasías). Esta fase se caracteriza en la mujer, por el engrosamiento de los labios vulvares, cambio de tonalidad y sobre todo la aparición de lubricación vaginal. En el hombre, la respuesta equivalente es la erección. Esta fase se caracteriza por el grado de tensión sexual que la estimulación provoca. Del mismo modo, aparecen cambios comunes para ambos sexos, como el rubor sexual, el incremento de la tasa cardíaca y el aumento de la presión arterial.

Problemas en la excitación sexual

Por definición, los trastornos de esta fase consisten en el bloqueo del reflejo de vasocongestión y vasodilatación que dirige el caudal sanguíneo a los genitales, produciendo los cambios propios de esta fase.

  • Trastorno de la excitación sexual femenina. Consiste en la incapacidad recurrente para lograr o mantener una adecuada lubricación.
  • Disfunción eréctil. Este problema, también conocido como impotencia, se caracteriza por la dificultad para lograr o mantener la erección el tiempo suficiente como para realizar el coito y posteriormente eyacular.

Fase de meseta

Cuando la estimulación se mantiene, se produce un incremento importante de la tensión sexual con elevados niveles de tensión muscular y vasocongestión. Se caracteriza, principalmente, por constituir un alto grado de excitación sexual. No ocurren cambios físicos diferentes, sino, más bien, se incrementan los producidos en la fase anterior. En esta fase se alcanza el umbral mínimo para la consecución del orgasmo. No aparecen problemas sexuales relacionados con esta fase.

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Fase de orgasmo

Se trata de un reflejo que se dispara superado el umbral de excitación. El orgasmo consiste en una descarga explosiva de tensión neuromuscular que se produce de forma involuntaria y repentina cuando la estimulación alcanza su máxima intensidad. En esta fase es donde se producen los cambios fisiológicos más importantes, y que, desde el punto de vista psicológico, constituye el momento más placentero.

Problemas en la fase del orgasmo

Dentro de esta fase encontramos las disfunciones orgásmicas masculina y femenina (o anorgasmia); además de la eyaculación precoz.

  • Disfunción orgásmica. El hombre o la mujer presenta una incapacidad para alcanzar el orgasmo pese al deseo y la excitación adecuados.
  • Eyaculación precoz. Es difícil establecer una definición precisa. Básicamente, se caracteriza porque el hombre eyacula antes de lo deseado.

Fase de resolución

Esta fase supone la pérdida progresiva de la tensión sexual y todos los cambios producidos durante el ciclo vuelven a la normalidad. Los hombres entran en un “periodo refractario” durante el cual es muy difícil que puedan conseguir la erección y obtener otro orgasmo. La duración de este periodo es variable, oscilando desde minutos a horas, aumentando su duración con la edad. Por su parte, las mujeres no muestran periodo refractario. Por esto, son capaces de experimentar orgasmos múltiples o repetidos en un periodo más corto.

En esta fase, no está recogida ninguna disfunción, ya que simplemente es la vuelta al estado normal previo a la excitación.

Otros problemas sexuales. Trastornos sexuales por dolor

Durante la relación sexual, hay algunas personas que pueden experimentar dolor. Este dolor puede asociarse con el funcionamiento sexual, lo que conduce a disfunciones adicionales. Dentro de estos problemas se encuentran el vaginismo y la dispareunia.

  • Vaginismo. Aparecen de manera recurrente espasmos involuntarios de la parte frontal de la vagina que evita o interfiere el coito.
  • Dispareuia. Dolor genital persistente asociado con el coito que no se puede explicar por razones médicas.
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