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Trastorno de ansiedad generalizada

ansiedad generalizada

Trastorno de ansiedad generalizada

Como psicólogos especialistas en ansiedad en Madrid, sabemos que de todos los problemas de este tipo, el trastorno de ansiedad generalizada es uno de los más frecuentes y de los que presenta mayor comorbilidad. Se caracteriza por una ansiedad excesiva de los diferentes aspectos de la vida cotidiana.

La ansiedad es un estado de ánimo negativo caracterizado por síntomas corporales de tensión física y aprensión respecto al futuro. La ansiedad es muy difícil de estudiar. En las personas puede ser una manifestación subjetiva de inquietud, un conjunto de conductas o una respuesta fisiológica que se origina en el cerebro y se manifiesta con una frecuencia cardíaca elevada y tensión muscular.

¿Qué es el trastorno de ansiedad generalizada?

La ansiedad, sin embargo, tiene su parte buena. A niveles moderados impulsa y mejora el rendimiento físico e intelectual. Sin ella, muy pocos de nosotros haríamos buena parte de lo que hacemos ¿Pero qué pasa cuando se tiene demasiada ansiedad? Podemos fallar en un examen debido a la incapacidad para concentrarnos; en una cita, no paramos de sudar o no somos capaces de pensar en algo interesante que decir, etc. Lo que hace que una situación empeore es que la ansiedad no desaparezca y se vuelva grave; es decir, que aún sabiendo que no hay nada por qué sentirnos temerosos, sigamos con ansiedad.

La ansiedad elevada se puede manifestar de diversas formas y en distintas situaciones. Dependiendo de cómo surja podemos hablar de trastorno de pánico, fobias, ansiedad generalizada, etc.

¿Qué es el trastorno de ansiedad generalizada (TAG)?

De todos los problemas de ansiedad, el trastorno de ansiedad generalizada es uno de los más frecuentes y de los que presenta mayor comorbilidad; es decir, dos tercios de los pacientes con TAG tienen otro trastorno psicológico, siendo los más frecuentes los del estado de ánimo.

Es habitual que el primer episodio de ansiedad se dé durante la adolescencia. Este trastorno se caracteriza por la presencia de ansiedad y de preocupaciones excesivas e incontrolables (expectación aprensiva) sobre una amplia gama de acontecimientos o actividades de la vida cotidiana durante, al menos, seis meses. La persona que lo sufre, aunque no siempre reconoce lo excesivo de sus preocupaciones, tiene dificultades para controlarlas y, además, le producen malestar.

La preocupación puede ser muy útil. Nos ayuda a planear el futuro, nos asegura que estamos preparados para un examen o nos hace revisar todos los detalles antes de irnos de vacaciones. Pero ¿qué pasa si nos preocupamos de manera indiscriminada? ¿Qué pasa si esta preocupación es improductiva? ¿Y si no podemos dejar de preocuparnos aun sabiendo que no nos conduce a nada bueno? Este tipo de preocupación excesiva, improductiva e innecesaria es lo que caracteriza a la ansiedad generalizada.

Además, la dificultad para controlar los procesos de preocupación es lo que diferencia la preocupación patológica de la inquietud normal que todos experimentamos de vez en cuando. La mayoría de las personas se preocupan por un tiempo, pero pueden dejar el problema de lado y pasar a otra tarea.

Síntomas de la ansiedad generalizada y problemas asociados

La preocupación excesiva e incontrolable, característica fundamental del TAG, se acompaña de algunos síntomas adicionales: inquietud o nerviosismo intenso; sentirse fatigado fácilmente; dificultad para concentrarse ya que la mente pasa rápidamente de una crisis a otra; irritabilidad; problemas de sueño, principalmente para conciliarlo; y, tensión muscular.

Síntomas de la ansiedad generalizada y problemas asociados

Además, la mayoría de las personas con ansiedad generalizada se preocupan por los hechos menores de la vida diaria.  Y los sucesos mayores pronto se vuelven también foco de ansiedad e inquietud. Por lo general, los adultos se concentran en las posibles desgracias que pudiera sucederles a los hijos, la salud de la familia, las responsabilidades en el trabajo, las tareas domesticas o el llegar puntual a una cita. Los ancianos, por su parte, se preocupan por la salud y presentan dificultades para dormir, lo que hace que la ansiedad empeore.

Asimismo, la ansiedad generalizada se asocia frecuentemente a otros problemas. Entre las complicaciones más habituales encontramos el abuso de alcohol por su efecto relajante, el consumo de ansiolíticos con escaso control médico y un uso excesivo de los recursos sanitarios, ya que la presencia de los síntomas somáticos les lleva a acudir varias veces al médico de familia. Otro aspecto importante es que interfiere en la vida cotidiana ya que conlleva cierto grado de discapacidad y de deterioro de la calidad de vida.

Además, hay que añadir que una grave complicación es el riesgo de suicido cuando el TAG se presenta junto a depresión.

La ansiedad generalizada se vincula a un número significativo y variable de problemas físicos y otros factores: niveles elevados de rigidez y malestar en las relaciones sociales; deterioro de la vida social; disminución de satisfacción con la vida; aumento de estresantes vitales menores; abuso de alcohol; quejas somáticas; síndrome de colon irritable; colitis ulcerosa; diabetes mellitus; síndrome de fatiga crónica; dolor torácico; asma; enfermedades tiroideas; artritis, migraña y dolor lumbar; etc.

Tratamiento psicológico de la ansiedad generalizada

El tratamiento más eficaz para la ansiedad generalizada es la terapia cognitivo conductual. Dentro de ésta existen varios paquetes de tratamientos con diferentes componentes como la relajación, solución de problemas, exposición, etc.

El tratamiento cognitivo conductual es el más efectivo. Ataca las creencias disfuncionales para sacar a la persona de esa espiral de ansiedad y preocupaciones de su vida cotidiana. Los principales objetivos del tratamiento son: tomar conciencia de las preocupaciones y de la ansiedad; modificar el grado de intolerancia a la incertidumbre; corregir las creencias respecto a la utilidad de la preocupación; disminuir la evitación de pensamientos que suscitan el temor o el miedo; y, prevenir la vuelta de las preocupaciones.

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