El término cerebro divergente se utiliza cada vez más para describir a personas cuyo modo de procesar la información, aprender, prestar atención o resolver problemas se aleja de lo considerado más habitual.
Sin embargo, es importante hacer una aclaración: cerebro divergente no es un diagnóstico clínico, es un término divulgativo que suele relacionarse con conceptos como neurodiversidad y neurodivergencia.
Por tanto, no deberíamos utilizarlo como sinónimo de TDAH, autismo, altas capacidades o cualquier otro trastorno del neurodesarrollo.
¿Qué significa ser neurodivergente?
El concepto de neurodiversidad parte de la idea de que existen diferentes formas de funcionamiento neurológico y cognitivo dentro de la población.
Cuando hablamos de neurodivergencia, normalmente nos referimos a perfiles cuyo funcionamiento se aleja de determinados patrones considerados típicos.
En este contexto pueden incluirse personas con condiciones del neurodesarrollo como:
- TDAH.
- Trastorno del espectro autista.
- Dislexia y otros trastornos específicos del aprendizaje.
- Trastornos del desarrollo de la coordinación.
- Algunos trastornos de la comunicación.
Sin embargo, neurodivergente no equivale necesariamente a tener un trastorno. El término se utiliza de maneras diferentes y no existe una definición clínica única.
¿Y qué es el pensamiento divergente?
Aquí encontramos otro concepto que puede generar confusión. El pensamiento divergente sí es un concepto estudiado dentro de la psicología cognitiva y de la creatividad. Hace referencia a la capacidad para generar múltiples respuestas o soluciones ante un problema abierto, en lugar de buscar únicamente una respuesta correcta.
Por ejemplo, ante la pregunta: «¿Qué usos diferentes puede tener un ladrillo?» Una persona puede proponer utilizarlo para construir, como pisapapeles, como soporte, para hacer un jardín, como elemento decorativo, etc.
En este tipo de tareas suelen valorarse aspectos como la fluidez, flexibilidad y originalidad de las respuestas.
Por tanto, pensamiento divergente y cerebro divergente no son exactamente lo mismo.
¿Las personas con TDAH tienen un cerebro divergente?
Esta afirmación necesita matices. Algunas investigaciones han encontrado asociaciones entre determinadas características del TDAH y aspectos relacionados con la creatividad o la generación de ideas. Sin embargo, esto no significa que todas las personas con TDAH sean especialmente creativas ni que el TDAH implique automáticamente un pensamiento divergente.
El TDAH es un trastorno del neurodesarrollo definido clínicamente por un patrón persistente de inatención y/o hiperactividad-impulsividad que interfiere en el funcionamiento.
La creatividad puede ser una fortaleza individual, pero no forma parte de los criterios diagnósticos del TDAH.
¿Y en el autismo?
Algo parecido ocurre con el trastorno del espectro autista. Las personas con TEA presentan perfiles cognitivos muy diferentes entre sí. Algunas pueden destacar en determinadas áreas, como la atención al detalle, la memoria o determinados conocimientos específicos, mientras que otras pueden presentar dificultades importantes en diferentes ámbitos.
No existe un único «cerebro autista». Por eso, utilizar expresiones generales como «las personas autistas tienen un cerebro divergente» puede ser útil en determinados contextos divulgativos, pero resulta insuficiente desde una perspectiva clínica.
¿Qué relación tiene con las altas capacidades?
También se utiliza con frecuencia el concepto de pensamiento divergente al hablar de altas capacidades intelectuales. Las personas con altas capacidades pueden presentar un razonamiento complejo, gran facilidad para establecer relaciones entre conceptos o una elevada capacidad para generar alternativas.
Pero tampoco debemos confundir ambos conceptos.
Tener altas capacidades no significa necesariamente tener un pensamiento divergente, y presentar un pensamiento divergente no implica tener altas capacidades.
En conclusión
El término cerebro divergente es una expresión divulgativa que suele utilizarse para hablar de formas de procesamiento que se alejan de lo considerado típico. No es un diagnóstico psicológico.
Conviene diferenciarlo del pensamiento divergente, que hace referencia a la capacidad para generar diferentes soluciones ante un problema y que sí constituye un concepto estudiado en el ámbito de la creatividad.
TDAH, autismo, altas capacidades y otros perfiles pueden presentar características que algunas personas describen como divergentes, pero ninguno de ellos puede definirse simplemente como un cerebro divergente.
Desde la neuropsicología, resulta mucho más útil estudiar el perfil individual de cada persona: conocer sus capacidades, dificultades, estrategias y necesidades. Porque comprender que nuestro cerebro funciona de una manera diferente puede ser el primer paso. Comprender exactamente cómo funciona es lo que permite tomar decisiones adecuadas y buscar los apoyos necesarios.
